- ámbito
- Edición Impresa
Toda gran historia tiene un héroe: el de hoy es Luis Urzúa
Luis Urzúa Iribarren, el líder natural del grupo de mineros de Copiapó. Será el último en emerger de la montaña.
Su condición de líder le valió ser escogido como el último de los 33 que abandonará la mina, con lo que pasará a ser en la historia el ser humano que más tiempo habrá permanecido en esas condiciones. Un récord para el Libro de Guinness en el que seguramente nunca pensó, sino sólo en el bienestar de sus compañeros.
«Él siempre ha sido líder, por eso creíamos que si no era el primero, sería el último», dijo a los periodistas su primo Orlando Rivera Iribarren, que al igual que los demás parientes de Urzúa había evitado hasta ahora a la prensa.
«Es muy emotivo, él será el último en salir y entregará el turno al presidente (Sebastián Piñera). Él fue el que dirigió a los mineros dándoles valor», agregó José Astorga, otro primo.
«Estamos ansiosos de que todo termine, ojalá salgan pronto; saber que (Luis) sería el último fue una alegría; nosotros teníamos la ilusión de que saldría al último, porque es el jefe del turno», indicó Juan Carlos, uno de los hermanos del topógrafo.
Todos destacan que Urzúa es un líder innato y que siempre se ha preocupado mucho por su gente.
Llegado hace pocos meses a la mina, este jefe de turno nacido en la desértica ciudad de Vallenar impuso disciplina en el grupo, racionó la comida, distribuyó tareas y organizó turnos.
Las autoridades y los equipos de rescate reconocen que todas estas decisiones fueron vitales para la supervivencia de los 33, sobre todo, en los primeros días, cuando la incertidumbre era el sentimiento predominante entre los trabajadores atrapados.
Urzúa, quien perdió a su padre cuando aún era niño y debió convertirse en cabeza de familia y encargarse de seis hermanos menores, encabezó, además, los intentos de los propios mineros para encontrar una salida en los primeros días tras el accidente.
Cuando estos intentos fracasaron, Luis les dio esperanza a sus compañeros basándose en su experiencia en situaciones parecidas, ya que antes le había tocado vivir otros accidentes mineros.
En enero de 2006, estuvo en el incendio de la mina Carola, también en norte de Chile, donde, tras la explosión de un camión, murieron tres trabajadores.
En la profundidad de la mina San José, Urzúa impuso en los primeros 17 días de encierro una rutina alimentaria que se repetía cada 48 horas: los mineros ingerían dos trozos de pescado en lata y media taza de leche. También racionó los paquetes de galletas y duraznos en conserva que había en el refugio.
El 23 de agosto, un día después de que se supiera que los 33 estaban vivos, Urzúa fue quien respondió la primera llamada telefónica del ministro de Minería, Laurence Golborne: «Estamos bien, esperando que usted nos rescate», le dijo.
Al día siguiente respondió una llamada del presidente Piñera: «Bajo un mar de rocas, estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar de este infierno», le comentó al mandatario.
Las dotes de liderazgo de Luis Urzúa han sido destacados hasta por los expertos estadounidenses de la NASA que llegaron a la mina para asesorar a los encargados del rescate.
En otra ocasión, este topógrafo, también fanático del fútbol y organizador de partidos informales, le dijo al psicólogo Roberto Iturra que redujera el tiempo de las entrevistas con los mineros, «porque aquí abajo tenemos mucho trabajo que hacer».
Agencia EFE


Dejá tu comentario