Tal vez como afirmó ayer el presidente Obama, la Fed haya hecho un buen trabajo desde que comenzó la crisis. Lo que, sin embargo, es seguro es que antes no lo hizo, por lo que es "saludable" dudar que será capaz de hacerlo hacia adelante. Atención que "adelante" puede significar tan poco como las próximas horas cuando difunda el comunicado de la reunión del FOMC que termina hoy.
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Lo concreto es que más allá del 0,19% que retrocedió ayer el Dow al cerrar en 8.322,91 puntos (y que se podría achacar básicamente a la baja de Boeing y sus problemas de producción), el mercado no se muestra confiado. Parte de esto tiene que ver con que mientras los bancos reducen y hacen más difícil el acceso a los créditos hipotecarios y de consumo, uno de cada 3 norteamericanos ha reducido sus deudas. Esto pone en dudas la recuperación, de manera que nadie, ni el mismo Obama, descarta ya la posibilidad de que el Gobierno deba implementar un segundo paquete de estímulo fiscal, si es que la desocupación no cede hacia fin de año. Es así como, a pesar de que la casi favorable venta de viviendas de mayo impulsó un 0,38% al Dow en la primera media hora de operaciones, una hora más tarde el Promedio caía un 0,63%, para diletar de ahí hasta el cierre con un muy bajo interés de los inversores (apenas 1.200 millones de papeles en el NYSE).
Dos cosas llamaron la atención en la jornada. Por un lado, que a pesar de que los papeles financieros treparon un 1,7% y que los commodities avanzaron un 1,5%, el mercado no terminó "bien". Por el otro, que a pesar de que el dólar se desvalorizó un 1,3% ante las principales monedas, la colocación de notas a 2 años que hizo el Tesoro no fue "mala" (las licitaciones de hoy y mañana -5 y 7 años- pueden ser más difíciles).
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