El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, dialoga con su exjefe, Amado Boudou, mientras Cristina de Kirchner le explica a Joseph Stiglitz la historia del recinto. En primera fila, el gobernador de Chubut, Martín Buzzi; el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Alberto Barbieri, y el secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Cristina de Kirchner advirtió que «el actual capitalismo no es verdadero, es de casino, especulativo, preocupado en salvar bancos y no sociedades. Es un suicidio colectivo». Al disertar en el seminario «La deuda en el contexto de crisis global», en el cual también participó el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y que se llevó a cabo en el Museo del Bicentenario junto a la Casa Rosada, agregó que «los del club de los endeudadores nos preguntan por qué no nos endeudamos». Y aseguró que «lo haremos en la medida en que las tasas nos convengan y sean para proyectos de infraestructura».
Éstas fueron las principales declaraciones de Cristina de Kirchner anoche:
Los argentinos tienen que tener en claro que los únicos que emiten dólares están en Washington. Qué bárbaro sería que uno pudiera imprimir dólares.
Hay que regular los mercados y también los paraísos fiscales, porque de lo contrario estas crisis seguirán apareciendo de forma cíclica.
Lo que se está haciendo ahora no es capitalismo. Restringir el consumo es hacer lo contrario a lo que propiciaba el capitalismo. Pretender la austeridad y que la gente se muera de hambre derivó en una distorsión del capitalismo que pasó de concebir a la producción por el capitalismo de los banqueros y la especulación. Los muertos no pagan las deudas y por eso él (en referencia a Néstor Kirchner) decía que era necesario hacer crecer a los países para que puedan honrar sus deudas.
Ahora, con la nueva hegemonía, ante la falta de contrapesos, se derivó en una suerte de degeneración o distorsión del capitalismo, que pasó de concebir a la producción con valor agregado con ciencia y tecnología a convertirse en una mera especulación donde se cree que el dinero se reproduce a sí mismo. Nos está faltando un nuevo marco teórico que dé cuenta de las nuevas necesidades que surgen de reformular el capitalismo, que se ha distorsionado de una manera atroz.
El gran problema es político y no encontramos marco teórico al posneoliberalismo. El gran problema que tenemos en el mundo es la falta de liderazgo político para afrontar una solución y principalmente se advierte desde la eurozona.
Tenemos el mejor salario de América Latina como consecuencia del fuerte desarrollo del mercado interno.
Una de las claves que hemos sostenido para pagar la deuda fue no acceder al mercado de capitales, sin endeudarnos.
Si no toman las decisiones los hombres y mujeres que están sentados en los sillones de presidentes, las toman los mercados y los que se sientan en los bancos.
La responsabilidad por los endeudamientos es no sólo de los deudores sino principalmente de los acreedores, porque ellos tienen el expertise y deben saber quiénes pueden devolver el dinero y quiénes no.
Lo que hizo Estados Unidos fue actuar inteligentemente en defensa de la economía de su país. Nosotros no tuvimos esa solución, si hubiéramos hecho lo que hacía EE.UU., hubiéramos tenido miles y miles de argentinos en la calle, porque los créditos hipotecarios se tomaban en dólares. A pesar de eso, el país se desendeudó sin acceder al mercado de capitales, lo que nos ha permitido no contaminarnos tóxicamente de capitales.
Nuestra política está relacionada con una fuerte política de industrialización del país, de sustitución de importación, de aumento de la demanda agregada a través de convenciones colectivas de trabajo. Esto ha sido un aumento del mercado interno de la Argentina muy fuerte.
América del Sur está frente a una gran oportunidad porque nunca habíamos llegado a una unidad tan fuerte. Debemos hacer un scrum muy fuerte y actuar inteligentemente frente a la crisis económica mundial. La inteligencia está en saber que tenemos una inmensa masa de compatriotas de América del Sur que aún no están incorporados al consumo.
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