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Tormenta derribó árbol de Ana Frank
El gigante castaño tenía 150 años. Era el que veía la joven alemana desde el ático en que se refugió para escaparse de los nazis.
Nadie salió herido cuando el árbol de 150 años cayó sobre un cercado, y no sobre la casa de Ana Frank, que ha sido convertida en museo y se encontraba en aquel momento llena de turistas.
«Se partió como un fósforo. Se quebró completamente cerca de un metro fuera de la tierra», dijo el portavoz del museo. El árbol era uno de los pocos signos de naturaleza visibles para la adolescente judía desde el ático donde se escondió por casi dos años durante la Segunda Guerra Mundial. Además, es mencionado en su diario de vida que se convirtió en un éxito de ventas después de morir en un campo de concentración en 1945.
«Nuestro castaño está en pleno florecimiento. Está cubierto de hojas e incluso está más lindo que el año pasado», escribió Frank en mayo de 1944, poco antes de ser capturada por los nazis. El árbol había desarrollado hongos y ya en 2007 habían pensado talarlo debido a preocupaciones por la seguridad del millón de personas que visita la casa de Anna Frank cada año.
Pero luego funcionarios y ecologistas acordaron asegurar el árbol con una armazón de acero para prolongar su vida y la de sus brotes, que fueron plantados el año pasado en un parque de Amsterdam y en otras ciudades alrededor del mundo. Una fundación de árboles holandesa, que peleó para mantener de pie el castaño junto con otros grupos de apoyo, dijo que los horticultores habían estimado que el árbol podría haberse mantenido vivo por decenas de años más.
Arnold Heertje, miembro de un grupo de apoyo al árbol de Ana Frank, dijo que no había planes de plantar un brote en el lugar o de conservar los restos de aquél. Partes del árbol, ubicado en una propiedad residencial adyacente a la casa de Ana Frank, fueron más tarde ofrecidos para la venta en un sitio web de subastas holandés marktplaats.nl. La oferta más alta fue de 10 millones de euros.
Agencia Reuters


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