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Tragedia en Brasil: comienzan detenciones en medio del dolor
Familiares de Carlos Alexandre Machado, una de las 231 víctimas fatales, se abrazan para darse consuelo ante la tumba del joven. Gran parte de los fallecidos rondaba los veinte años.
Dados los evidentes indicios de, al menos, negligencia, como el lanzamiento de fuegos artificiales en un local cerrado y los permisos de la discoteca vencidos, la Policía anunció el arresto temporario de los dos dueños de la discoteca Kiss, de Santa María y de dos integrantes de la banda Gurizada Fandangueira. Los cuatro hombres no fueron acusados, pero los fiscales dijeron que podrían permanecer en custodia policial por hasta cinco días para ayudar a establecer las causas del incendio ocurrido en la madrugada del domingo.
Numerosos testimonios denunciaron que agentes de seguridad de la disco bloquearon las salidas con el objetivo de corroborar el cobro de las entradas en momentos en que los entre 1.000 y 1.500 concurrentes pujaban por escapar de las llamas y el humo negro desprendido de la gomaespuma que había entrado en combustión.
Dilma Rousseff, quien había viajado de urgencia el domingo a Santa María, estado de Río Grande do Sul, pidió ayer a alcaldes de todo el país asegurarse de que «jamás se repetirá» la «terrible tragedia». «Frente a esta tragedia tenemos el deber de asumir el compromiso de asegurar que jamás se repetirá», dijo la mandataria en un encuentro con intendentes que se inició con un minuto de silencio por las víctimas.
En medio de un duelo nacional de tres días, Brasil anuló la ceremonia de cuenta regresiva de los 500 días para el Mundial 2014 a partir de ayer, y comenzó a enterrar a decenas de muertos en cuatro cementerios de Santa María. La cifra de víctimas fatales fue rebajada ayer de 233 a 231.
El incendio dejó también 116 heridos, y según el ministro de Salud, Alexandre Padilha, «75 están en centros de tratamiento intensivo» y «corren peligro de muerte».
El incendio se inició en la madrugada del domingo cuando un integrante de la banda de música folclórica del sur brasileño Gurizada Fandangueira manipuló una bengala que alcanzó el material altamente combustible que actuaba de aislante acústico.
En medio de una nube negra de humo tóxico, el pánico se apoderó de cientos de jóvenes que se pisotearon unos a otros.
Unas 180 personas murieron en los baños, asfixiadas en medio de un tumulto provocado por el pánico, buscando infructuosamente la puerta de salida, dijo el capitán de la Policía Militar Edi Paulo García.
La Policía detuvo al vocalista y a otro miembro de la banda, así como a uno de los dueños de la discoteca Kiss, identificado por la prensa como Elissandro Sphor. Un segundo dueño de la discoteca, Mauro Hoffman, se entregó y quedó detenido.
«Tenemos que descubrir quién trajo el fuego de artificio. Se usaron dos Sputniks (una especie de volcán que lanza llamas) para arriba y dos que apuntaban para abajo», dijo el jefe de la Policía Randolfo Vieira en conferencia de prensa. «Nuestra idea preliminar es que se usaron de manera temeraria», agregó.
En declaraciones a la policía, Sphor admitió que el permiso de la discoteca para operar estaba vencido, indicó el sitio G1 de Globo. El empresario negó que hubiera ordenado a los agentes de seguridad bloquear la salida y haber retirado del local el procesador que almacenaba imágenes grabadas por las cámaras de seguridad, y que según el comisario Sandro Meinerz, desapareció.
«Queremos justicia. No tenemos la culpa de nada. No queríamos perder a un compañero», dijo a G1 el integrante de la banda Rodrigo Lemos Martins, en referencia a la muerte de un acordeonista del grupo en la tragedia.
En uno de los cementerios de Santa María, la joven Juliana lloraba desconsolada la muerte de su hermano Heitor Oliveira.
«¿Por qué, por qué?...», se preguntaba. «Calma, Juliana. Él se tiene que ir, tenemos que enterrarlo, hija, él ya cumplió su parte y ahora nos toca a nosotros cumplir nuestra misión...», decía su madre, visiblemente extenuada. «Coraje, coraje», le pedía.
En el Centro Deportivo Municipal fueron colocados decenas de ataúdes, algunos de ellos envueltos en banderas de equipos de fútbol, para un emotivo velorio colectivo.
El papa Benedicto XVI se declaró «consternado» por el trágico incendio, dijo compartir «el dolor» de todos los afectados y que ora y pide consuelo para los heridos. La Argentina envió piel y otros tejidos para los afectados por la tragedia, mientras Uruguay preparaba un despacho similar.
Agencias AFP, ANSA y EFE; y Ámbito Financiero


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