4 de marzo 2011 - 00:00

Trazos de un pulso y un arte milenario

Tsubara Kimura incursiona en nuevas y sorprendentes técnicas caligráficas, como se puede apreciar en la muestra en la Casa de la Cultura.
Tsubara Kimura incursiona en nuevas y sorprendentes técnicas caligráficas, como se puede apreciar en la muestra en la Casa de la Cultura.
Organizada por el Museo de Arte Oriental y con el apoyo de la Fundación Japón, la Fundación Asahi Shimbun, la Embajada del Japón en Buenos Aires se ha inaugurado en la Casa de la Cultura-Fondo Nacional de las Artes (Rufino de Elizalde 2831), «Trazos del Tiempo-Trazos de Palabras», con obras de tres artistas japoneses.

La curadora, Fuyuki Nakamura, especialista en Antropología del Arte, señala que la muestra rastrea las huellas que dejan el tiempo y las palabras a través del pincel y la fotografía, un fascinante contraste al tocar el tema común de los trazos. Hisao Yugami (1976), calígrafo independiente de sólida formación en caligrafía tradicional, busca nuevas expresiones a través de una pincelada mínima, despojada. Sus formas remiten a los principios generales de la pincelada única: los antiguos hablaban de su solidez, capaz de «levantar un trípode de bronce», tal la seguridad del toque y la firmeza de la línea.

No en vano, las formas de algunas de las obras llevan a pensar en las delgadas imágenes del escultor Giacometti.

Tsubara Kimura comenzó sus estudios de caligrafía a los siete años. Después de ganar numerosos premios, incursionó en nuevas y variadas formas caligráficas. Obtuvo su postgrado desarrollando el tema de Bokuseki, caligrafía de los monjes budistas, considerada como una de las siete artes marciales que exige concentración, precisión, rapidez, coordinación de cuerpo, mente y espíritu. Su delicada y etérea caligrafía está expuesta en un «bosque» de paneles de gasa y en un telón de tela que se extiende sobre el piso. Es la autora de la performance del acto inaugural, una suerte de acción ritual ante el papel con un pincel grueso empapado en tinta; su muñeca firme hizo un dibujo seguro y expresivo, a veces flexible, a veces arrastrándolo, otras acumulando fuerzas para terminar en un gesto audaz. Esta acción fue acompañada por una improvisación a cargo del celista Javier Quinteiro.

Chihiro Minato estudió Ciencias Políticas y Economía en la Universidad Waseda, Tokio. Vivió en Latinoamérica gracias a una beca otorgada por la Argentina y se instaló en París en 1985 donde comenzó su actividad como escritor y fotógrafo. Fue curador del envío japonés a la Bienal de Venecia en 2007 y entre sus publicaciones se encuentran «Memorias» (1996), «Los Jardines de Lévi-Strauss» (2008) y «Madres de Letras» (2007), que generó algunas de las fotografías aquí expuestas. A través de su cámara capta las muchedumbres invisibles, los trazos que la gente deja detrás de las formas de las palabras. A su vez, registra aquello que casi ya no existe y que ha sido reemplazado por la tecnología, las maravillosas formas de los tipos de la imprenta manual, una labor ancestral.

Se realizarán conferencias y talleres a cargo de los artistas, previa inscripción en la sede provisoria del Museo, Palacio Errázuriz, Libertador 1902, y en el Centro Cultural de la Embajada del Japón, Paraguay 1126.

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