13 de octubre 2016 - 00:00

Tres maneras distintas de contar cosas de familia

“Las ineses”. Coincide con “Justo en lo mejor de mi vida” y “Tríada”.
“Las ineses”. Coincide con “Justo en lo mejor de mi vida” y “Tríada”.
Coinciden en cartelera tres películas argentinas centradas en temáticas de familia. Dos, de intención convencional. La otra, en la búsqueda. Las tres, a cargo de directores fogueados en bajos presupuestos, buenos intérpretes y otros méritos atendibles, aunque no del todo suficientes. Por ejemplo, "Las ineses", de José Pablo Meza, daba para más. Un día de 1985, en un pueblo tranquilo, dos vecinas de apellido García tienen una hija cada una. Pero la rubia de marido rubio recibe una morochita, y la morocha de marido negro recibe una rubiecita. ¿Fue un error de la enfermera, o los maridos tendrían que haber pasado más tiempo en casa? El médico ya se fue y al rato muere, y los análisis de ADN todavía no se conocen. La incógnita sólo podrá revelarse con los años. La idea es buena, el elenco juega a la comedia costumbrista, pero al texto le falta un poquito de chispa. Linda la música de fondo de Jader Cardoso y Leo Henkin (hay coproducción riograndense).

También le falta un poquito a la puesta de "Justo en lo mejor de mi vida", de Cachi Calderón. Por suerte, esto no reduce los méritos de la pieza original de Alicia Muñoz, que es entretenida y sabe sugerir lo suyo, todo a partir de una situación fantástica: el dueño de casa se descubre muerto, y como tal descubre también lo que de él pensaban sus seres queridos, el mal que les hizo sin pensar, y el mal que, a veces por cariño, se privaron de hacerle. Caballito de batalla de Luis Brandoni, acá lo protagoniza Pablo Alarcón, junto al inefable Claudio Rissi como el amigo que lo lleva al más allá. Muy adecuados, la música de Pablo Sala y el tango que canta Roxana Fontán.

Cerrando el trío de películas aparece "Tríada", de Santiago Fernández Calvete y Sebastián D'Ángelo, donde hay tres seres de mal genio y un mal amigo (el dueño de un bar, su padre que fue terrible pero ya empieza el declive, su mujer, egoísta, haragana y pretenciosa, y el vago pata de bolsa). Buen planteo, actuaciones, fotografía, tensión, una pregunta filosofal casi borgiana dando inicio a la trama, "¿Cuándo es la última vez que ves a alguien?", y justo una resolución, que nos deja como Carlitos Balá: "¿Y la aneda? Y ésa es la aneda". En fin, seguimos buscando los cinco para el peso.

P.S.

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