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Triple crimen: “Soy inocente”
El letrado contó que la diligencia comenzó a las 10.30 y que su defendido realizó un descargo ante el fiscal Bidone en el que contó lo que él hizo entre el 7 de agosto de 2008 cuando desaparecieron Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina y el 13 de ese mismo mes cuando fueron hallados los tres cadáveres.
Tras esa declaración, el imputado aceptó responder a todas las preguntas de la fiscalía y aseguró ser inocente. Según Barrio, Lanatta dijo ser amigo de los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci, detenidos por el triple crimen junto a su hermano Martín Lanatta.
Herencia familiar
En su descargo, el imputado dijo que siempre trabajó como mecánico, oficio que aprendió de su padre y abuelo y que vivía en la casa de Videla 631 de Quilmes a la que accedió por una herencia familiar. El fiscal Bidone cree que en esa vivienda las víctimas estuvieron secuestradas y fueron asesinadas a tiros antes de que sus cuerpos fueran arrojados en un zanjón de General Rodríguez.
La semana pasada, los peritos hallaron muestras de sangre humana en el inmueble y el fiscal Bidone ahora aguarda los resultados de los estudios genéticos para ver si pertenecen a las víctimas. En ese sentido, Lanatta aseguró ayer que no conoció a los tres empresarios asesinados y que sólo supo de ellos cuando vio las noticias sobre el triple crimen en los medios de prensa.
Los cuatro detenidos quedaron imputados como presuntos coautores de los delitos de «privación ilegal de la libertad agravada por su comisión mediante violencia y amenaza, en concurso real con homicidio agravado por su comisión mediante ensañamiento y alevosía y con el concurso premeditado de más de dos personas». Para el fiscal, los asesinatos estuvieron motivados por vinculaciones con negocios financieros relacionados a una mesa de dinero, a una deuda por la mafia de los medicamentos y por la comercialización de efedrina.


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