José María Díaz Bancalari no la pasó bien ayer a la salida de la Casa Rosada. El bonaerense, insuflado quizás por un espíritu que lo llevó a excederse en el protagonismo, salió del acto de Cristina de Kirchner y comenzó a hacer declaraciones frente a la reja presidencial. Un grupo conocido como «veteranos del continente», afectados, pero que no cruzaron a la guerra lo atacó por no haber sido invitado al acto por el Gobierno. La persecución a trompadas fue implacable con el diputado. Más tarde, la Presidente lo llamó para solidarizarse.
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