26 de julio 2017 - 00:00

Trump acorrala más a su fiscal general y no descarta echarlo

“El tiempo dirá”, respondió cuando le preguntaron si va a deshacerse de Jeff Sessions. Crecen las presiones de los asesores de la Casa Blanca para que el procurador dimita.

Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró ayer su "decepción" acerca de su fiscal general Jeff Sessions, pero eludió precisar si piensa destituirlo y apuntó que el "tiempo dirá", luego de que crecieran rumores sobre una posible remoción.

"Estoy muy disgustado con el fiscal general", aseguró Trump en una conferencia conjunta con el primer ministro libanés, Saad Hariri, en la Casa Blanca.

Preguntado sobre el futuro de Sessions, a quien el mandatario criticó duramente y de manera reiterada en las últimos días, se limitó a señalar que "el tiempo dirá".

Para el mandatario, la actuación del fiscal general "fue mala, no para el presidente, sino para la Presidencia" y pidió "mayor dureza" por su parte para detener las filtraciones de las agencias de inteligencia.

Trump mostró su enojo por la decisión de Sessions de apartarse de la investigación del Rusia-gate y repitió ayer que de haber sabido que se iba a inhibir "habría escogido a otra persona".

A diferencia de otros países, como la Argentina, el fiscal general de EE.UU. tiene una doble función: esa y la de secretario (ministro) de Justicia. Reemplazarlo es una potestad del Presidente, aunque resulte algo mal visto porque eso le resta independencia al cargo.

Entre los nombres que suenan para sustituir a Sessions aparecen el senador Ted Cruz, antiguo rival de Trump en las primarias por la nominación republicana, y Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York y fiel aliado del mandatario.

Poco antes de las declaraciones del mandatario, la Casa Blanca había anticipado que "pronto" habría una decisión sobre el futuro del fiscal general, quien fue el primer senador republicano que apoyó al magnate en la campaña electoral.

"Obviamente hay un conflicto en la relación" entre Trump y Sessions, admitió ayer a los periodistas el nuevo director de comunicaciones del Ejecutivo, Anthony Scaramucci, quien subrayó que el gobernante quiere que todos los miembros de su gabinete lo defiendan y estén de su lado.

Poco antes de sus declaraciones ante los periodistas, Scaramucci sostuvo en una entrevista radiofónica que "probablemente" es correcto pensar que Trump quiere que Sessions deje de estar al frente del Departamento de Justicia.

En la misma línea se pronunciaron la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, y la consejera presidencial Kellyanne Conway al recordar que Trump arrastra esa frustración desde hace tiempo.

Ayer por la mañana, a través de Twitter, el presidente volvió a criticar a Sessions, a quien acusó de adoptar una posición "muy débil" ante los "crímenes" de Hillary Clinton, en alusión al uso de su correo electrónico personal en su etapa de secretaria de Estado.

Detrás de esas palabras, el profesor de la Universidad de George Washington, Michael Cornfield, cree que se esconde un deseo de Trump de apartar el foco de la investigación por la posible colusión de su entorno con Rusia. "Quiere sacar las culpas fuera de su familia y Sessions es el objetivo más cercano", dijo.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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