Recargado, amenazó a México con acabar con el NAFTA si no incrementa la vigilancia en la frontera. Y volvió con el muro.
ULTIMÁTUM. El presidente Trump anunció su cambio de postura sobre el DACA antes de ingresar a misa en Miami, junto a su esposa Melania.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró ayer su oferta para negociar sobre el futuro de los decenas de miles de jóvenes indocumentados beneficiarios por el programa DACA y amenazó a México con ponerle fin al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) si no incrementa la seguridad fronteriza.
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"¡NO MÁS ACUERDOS CON DACA!", dijo en Twitter el mandatario, en mayúsculas, lo que en el código de las redes sociales equivale a gritar. El comentario contra el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) supone un fuerte giro en la postura del Presidente, pues hasta ahora Trump había insistido en que quería una solución para los indocumentados que llegaron de niños al país, conocidos como "dreamers" (soñadores), y había culpado a los demócratas por el bloqueo de las negociaciones.
Ayer, sin embargo, el mandatario urgió a sus correligionarios republicanos a usar la llamada "opción nuclear" para cambiar las normas del Senado y aprobar una ley migratoria sin un pacto sobre el DACA. "Los republicanos deben usar la opción nuclear para aprobar leyes duras AHORA MISMO", subrayó Trump.
La llamada "opción nuclear", que el líder de la mayoría en la Cámara alta -el republicano Mitch McConnell- puede convocar de manera discrecional, cambia las reglas del cuerpo al requerir la aprobación de una ley solo por mayoría simple (51) y no con la calificada de 60 votos. Esta medida de excepción pone en peligro la capacidad del partido de la minoría para detener o bloquear el voto en casi cualquier materia, incluida la ley migratoria que los dos partidos llevan negociando durante meses en el Congreso sin haber alcanzado aún un acuerdo.
Grupos de legisladores de los dos partidos presentaron en varias ocasiones a Trump propuestas para dar una solución definitiva a los "soñadores", un clamor de buena parte de la sociedad, pero el Presidente no aceptó ninguna de ellas porque no contenían suficiente dinero para su muro con México o porque no acababan con el actual sistema de reagrupación familiar.
El programa DACA fue impuesto en 2012 por el entonces presidente Barack Obama (2009-2017), pero Trump ordenó que expirara en marzo, una decisión que ha sido bloqueada temporalmente por los tribunales.
En Twitter, Trump también arremetió contra México y aseguró que, si su vecino no refuerza la seguridad en su frontera sur, acabará con el NAFTA, que Estados Unidos está renegociando con México y Canadá.
"México está haciendo muy poco, si no NADA para evitar que la gente llegue a México a través de su frontera sur y, luego, a Estados Unidos. Se ríen de nuestras tontas leyes de inmigración. Tienen que acabar con la gran droga y el flujo de gente o voy a acabar con el NAFTA. ¡NECESITAMOS UN MURO!", dijo un Trump exasperado.
La renegociación del NAFTA, en vigor desde 1994, fue impulsada por el Gobierno de Trump, quien durante las conversaciones ha usado un tono duro y amagado en varias ocasiones con salir del pacto.
Trump, que se encuentra en su club privado de Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida), también criticó ayer una política conocida como "catch and release" (atrapar y liberar) y que su Gobierno ha seguido implementado, a pesar de que tiene discrecionalidad para acabar con ella. Esa política permite a los agentes fronterizos liberar a los inmigrantes que atrapan en la frontera con la idea de que, si no suponen un peligro para la seguridad del país, pueden permanecer en libertad mientras esperan un juicio sobre su deportación.
"La Patrulla Fronteriza no pueden hacer su trabajo adecuadamente en la frontera debido a las ridículas leyes liberales demócratas como 'catch and release'", consideró Trump.
Ayer fue el cuarto día que el mandatario pasó en su club privado de Mar-a-Lago a donde viajó con Stephen Miller, uno de sus asesores más cercanos y considerado el artífice de sus propuestas más duras en materia migratoria.
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