13 de junio 2017 - 00:00

Trump, peor: la Justicia pone la mira ahora en sus negocios con extranjeros

Su imperio inmobiliario es investigado por los fiscales, que afirman que se trata de una “flagrante violación” de la Constitución.

EN CASA. Finalmente, y tras meses de especulaciones, la primera dama, Melania, y su hijo menor, Barron, se mudaron a Washington desde Nueva York.
EN CASA. Finalmente, y tras meses de especulaciones, la primera dama, Melania, y su hijo menor, Barron, se mudaron a Washington desde Nueva York.
Washington - Donald Trump todavía no logró frenar el escándalo por las relaciones de su administración con Rusia, cuando emerge otra crisis: fiscales de Maryland y Washington demandarán al presidente de Estados Unidos por aceptar pagos de gobiernos extranjeros a través de su imperio empresarial, lo que podría violar la Constitución del país.

La demanda, interpuesta ayer por el fiscal general de Maryland, Brian Frosh, y el del Distrito de Columbia, Karl Racine, en un tribunal federal se centra en la posibilidad de que países influyan, a través de sus pagos a la Trump Organization, en el presidente.

Trump decidió no desvincularse de la propiedad de la Trump Organization, un conglomerado inmobiliario internacional, y solamente renunció a sus cargos dentro de la compañía para ceder el poder a sus hijos Eric y Donald Jr.

Los fiscales generales acusaron a Trump, en una conferencia de prensa en Washington, de una "flagrante violación" de las provisiones constitucionales contra la influencia del dinero de intereses extranjeros o nacionales, así como de crear una Administración "corruptible".

Los fiscales generales consideran que "nunca antes en la historia de este país" un presidente había tenido una conjunción tan grande de intereses económicos de los que no se ha desvinculado, que ponen "la democracia en riesgo" y levantan sospechas de que Trump tiene en el pueblo estadounidense su principal interés.

Frosh aseguró que esperan que eventualmente los tribunales y, en última instancia, la Corte Suprema sienten precedente en este caso y se determine por ley que Trump debe hacer más para garantizar que sus intereses no entran dentro de sus cálculos a la hora de tomar decisiones ejecutivas.

La ley estadounidense no es clara a la hora de delimitar los conflictos de intereses de un presidente y la oposición demócrata en el Congreso ya ha mostrado su intención de legislar para ser más clara a ese respecto.

El presidente es el único funcionario público del país que no puede inhibirse en ningún asunto de Estado, por lo que, en teoría, no hay conflicto de intereses que pueda aplicar en su caso.

No obstante, ha sido tradición hasta la llegada de Trump que los mandatarios estadounidenses con negocios crearan un llamado "fideicomiso ciego" con el que desvincularse de la gestión y evolución de sus negocios.

Según Frosh, la demanda tiene visos de prosperar, ya que hay evidencias de que gobiernos extranjeros, como el saudita o el chino, gastaron centenares de miles de dólares en propiedades de la Trump Organization, como el hotel Trump International, a pocos metros de la Casa Blanca, para "endulzar" acuerdos con Washington.

El fiscal general de Maryland aseguró que es tanta la demanda de Gobiernos extranjeros para hospedarse en el hotel de Trump en Washington que la empresa creó la figura del "conserje diplomático" para ayudar a los representantes de otros países en el establecimiento.

Asimismo, ambos fiscales generales consideran probado que los hijos de Trump están manteniendo al presidente al tanto de la evolución de sus negocios y que Trump, que dedica los fines de semana a descansar en sus propiedades en Virginia, Nueva Jersey o Florida, es un "vehículo para el marketing" que está aumentando el valor y fama de las propiedades de la familia.

Sin ir más lejos, el club floridiano de Mar-a-Lago, calificado por el presidente como la "Casa Blanca de invierno", dobló el precio para hacerse miembro poco después de la toma de posesión del presidente en enero pasado, y ha sido utilizado para cumbres como la del presidente chino, Xi Jinping, en abril.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, confió, en su conferencia de prensa diaria, en que la demanda no prosperará y adelantó que el Gobierno "tomará medidas para desestimar la demanda", que consideró "partidista".

El Comité Nacional Republicano indicó en un comunicado que "esta demanda contra nuestro presidente es absurda", y pidió que se abandonen los esfuerzos demócratas por "deslegitimizar al presidente".

Agencias EFE, y ANSA,


y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario