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Trump, peor: la Justicia pone la mira ahora en sus negocios con extranjeros
Su imperio inmobiliario es investigado por los fiscales, que afirman que se trata de una “flagrante violación” de la Constitución.
EN CASA. Finalmente, y tras meses de especulaciones, la primera dama, Melania, y su hijo menor, Barron, se mudaron a Washington desde Nueva York.
La ley estadounidense no es clara a la hora de delimitar los conflictos de intereses de un presidente y la oposición demócrata en el Congreso ya ha mostrado su intención de legislar para ser más clara a ese respecto.
El presidente es el único funcionario público del país que no puede inhibirse en ningún asunto de Estado, por lo que, en teoría, no hay conflicto de intereses que pueda aplicar en su caso.
No obstante, ha sido tradición hasta la llegada de Trump que los mandatarios estadounidenses con negocios crearan un llamado "fideicomiso ciego" con el que desvincularse de la gestión y evolución de sus negocios.
Según Frosh, la demanda tiene visos de prosperar, ya que hay evidencias de que gobiernos extranjeros, como el saudita o el chino, gastaron centenares de miles de dólares en propiedades de la Trump Organization, como el hotel Trump International, a pocos metros de la Casa Blanca, para "endulzar" acuerdos con Washington.
El fiscal general de Maryland aseguró que es tanta la demanda de Gobiernos extranjeros para hospedarse en el hotel de Trump en Washington que la empresa creó la figura del "conserje diplomático" para ayudar a los representantes de otros países en el establecimiento.
Asimismo, ambos fiscales generales consideran probado que los hijos de Trump están manteniendo al presidente al tanto de la evolución de sus negocios y que Trump, que dedica los fines de semana a descansar en sus propiedades en Virginia, Nueva Jersey o Florida, es un "vehículo para el marketing" que está aumentando el valor y fama de las propiedades de la familia.
Sin ir más lejos, el club floridiano de Mar-a-Lago, calificado por el presidente como la "Casa Blanca de invierno", dobló el precio para hacerse miembro poco después de la toma de posesión del presidente en enero pasado, y ha sido utilizado para cumbres como la del presidente chino, Xi Jinping, en abril.
El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, confió, en su conferencia de prensa diaria, en que la demanda no prosperará y adelantó que el Gobierno "tomará medidas para desestimar la demanda", que consideró "partidista".
El Comité Nacional Republicano indicó en un comunicado que "esta demanda contra nuestro presidente es absurda", y pidió que se abandonen los esfuerzos demócratas por "deslegitimizar al presidente".
| Agencias EFE, y ANSA, |
y Ámbito Financiero


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