El mandatario reaccionó con una catarata de tuits luego de que trece supuestos representantes del Kremlin fueran acusados de interferir en las elecciones de 2016. Culpó al FBI, al Congreso y a Barack Obama por el espionaje y negó colusión con su campaña.
Desbocado. El presidente de EE.UU. mostró su indignación con la investigación del FBI en las redes sociales, su medio de comunicación habitual.
Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo ayer que Rusia superó sus "sueños más descabellados" si su objetivo era sembrar discordia en Estados Unidos pero una vez más se abstuvo de desafiar directamente a Moscú por su intromisión en las elecciones.
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En una serie de tuits, Trump culpó a su predecesor, Barack Obama, por no detener a Rusia y acusó al FBI de pasar "demasiado tiempo intentando probar la colusión" con su equipo de campaña.
"Si fue el OBJETIVO de Rusia crear discordia, perturbación y caos dentro de Estados Unidos, entonces, con todas las audiencias de comisiones, investigaciones y odio entre los partidos, ha tenido éxito más allá de sus sueños más descabellados", escribió el mandatario. "Se están matando de risa en Moscú. ¡Sé inteligente, Estados Unidos!", agregó.
En otro tuit, arremetió contra su antecesor demócrata: "Obama era presidente, sabía de la amenaza y no hizo nada".
Pero Trump no mostró interés en enfrentarse con el Gobierno de Vladímir Putin desde las acusaciones presentadas el viernes contra 13 ciudadanos de ese país, que expusieron en detalle aspectos del esfuerzo ruso para influir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 a favor del republicano.
En una conferencia el sábado en Múnich, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, HR McMaster, calificó la evidencia de interferencia rusa en los procesos democráticos estadounidenses de "irrefutable". Pero Trump lo desacreditó al escribir que "McMaster olvidó decir que los resultados de las elecciones de 2016 no fueron afectados o modificados por los rusos y que la única colusión fue entre Rusia y la Sinvergüenza H (Hillary) el DNC y los demócratas", haciendo referencia a su derrotada contendiente del Partido Demócrata Hillary Clinton.
En otro tuit ayer, aseguró: "Nunca dije que Rusia no se entrometió en las elecciones. Dije 'puede ser Rusia, China u otro país o grupo, o puede ser un genio de 180 kilos sentado en una cama y jugando con su computadora'". "El engaño ruso fue (decir) que la campaña de Trump conspiró con Rusia. ¡Nunca lo hizo!", agregó.
También en Twitter, el mandatario sugirió que el problema estaba en las investigaciones del Congreso y del Departamento de Justicia, en lugar de la interferencia en sí misma.
Adam Schiff, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, estuvo de acuerdo en que la administración Obama debería haber hecho más cuando se enteró de la intromisión rusa. Pero "nada de eso es una excusa para que este presidente se cruce de brazos", aclaró en el programa State of the Union de CNN.
Las acusaciones presentadas el viernes por el fiscal especial Robert Mueller alegan que la estrategia rusa comenzó en 2014, en principio como un esfuerzo para socavar la confianza en el sistema político estadounidense. Sin embargo, para mediados de 2016, el plan -bajo la dirección de Yevgeny Prigozhin, un hombre cercano a Putin- se había centrado en dañar la imagen de Clinton y ayudar a Trump.
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