8 de agosto 2018 - 00:00

Trump restableció sanciones a Irán y ya pone contra las cuerdas a empresas europeas

El desafío profundiza los problemas en la relación transatlántica. La UE promete medidas de protección.

tocado. El presidente iraní, Hasán Rohaní.
tocado. El presidente iraní, Hasán Rohaní.
Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, alertó ayer de las consecuencias de hacer negocios con Irán tras la entrada en vigor de la primera ronda de sanciones estadounidense contra el país persa, como consecuencia de la retirada de Washington del acuerdo nuclear. Sus dichos abren otro foco de conflicto con la Unión Europea, algunas de cuyas mayores empresas tienen actividades en ese país.

"Cualquiera que haga negocios con Irán NO (sic) hará negocios con Estados Unidos. ¡Estoy pidiendo PAZ MUNDIAL, nada menos!", tuiteó ayer el republicano.

Estados Unidos reintrodujo las sanciones contra la República Islámica a la media noche de Washington, en un intento de incrementar la presión contra Teherán para negociar un acuerdo distinto al de 2015 y conseguir que cambie su política regional de alianzas.

"Las sanciones ya han sido lanzadas oficialmente. Son las más dañinas jamás impuestas jamás y en noviembre aumentarán a otro nivel", tuiteó.

En esta primera fase, EE.UU. quiere impedir que Irán pueda comprar dólares o comerciar con metales preciosos. También apuntó contra el comercio con determinados metales, materias primas y software industrial. Se ve afectada, asimismo, la exportación de alimentos y alfombras iraníes.

En noviembre quiere apuntar contra el sistema bancario y petrolero del país. Por un lado, busca reducir a cero las importaciones de petróleo iraní por parte de otros países y además paralizar el servicio internacional de pagos con Irán.

El objetivo de las sanciones es, según Trump, "ejercer la máxima presión económica". El presidente iraní, Hasán Rohaní, acusó a Trump de llevar a cabo una "guerra psicológica" contra su país.

El pacto fue firmado en 2015 entre Irán y seis países: Estados Unidos (bajo el Gobierno de Barack Obama), Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania. Contemplaba limitaciones y controles a la actividad nuclear iraní para impedir su acceso a una bomba nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales. El abandono de Washington del acuerdo en mayo último suponía la recuperación de las sanciones.

Pese a la salida de Estados Unidos, Rohaní insistió en su intención de mantenerse apegado al pacto, pero solo si el resto de países firmantes le pueden garantizar que no sufrirá un aislamiento económico bajo las sanciones que Trump comenzó a reactivar.

La Unión Europea está contra las sanciones y quiere proteger de las mismas a sus empresas que hagan negocios con Irán, lo que podría empeorar la relación con Europa.

Su responsable de Política Exterior y Defensa, Federica Mogherini, animó a las compañías: "No teman porque las apoyaremos".

La relación transatlántica ya está resentida por el conato de guerra comercial abierto por Trump con sus políticas proteccionistas. Además, está la polémica por la pretensión estadounidense de que los aliados europeos de la OTAN aporten más a los gastos del bloque. Por último, hay recelo por la retirada de EE.UU. del Acuerdo de París sobre cambio climático.

En la UE entró ayer en vigor el denominado "estatuto de bloqueo", que había sido modificado para incluir el caso iraní. Esa normativa contempla que las pequeñas empresas puedan exigir compensaciones a Estados Unidos por posibles costos y pérdidas derivadas de las sanciones. Teóricamente abre también la posibilidad de castigar a las empresas europeas que cumplan las sanciones sin tener un permiso de exención europeo.

Según la Cámara de Comercio alemana-iraní, las empresas más grandes con presencia o activos en EE.UU. podrían tener reparos, pero muchas medianas empresas mantendrán sus negocios con Irán.

El asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton, arremetió ayer con dureza contra Europa por su postura y alertó que los europeos pronto aceptarán al realidad de las sanciones. "Quizá los burócratas de las capitales europeas y particularmente de Bruselas van a sacar el petróleo iraní en baldes", dijo. Pese a ello rechazó que las diferencias sobre Irán vayan a tensar las relaciones con sus aliados europeos: "La gente de negocios sabe que quiere hacer negocios con Estados Unidos y si hay que elegir entre nosotros e Irán, es una solución bastante fácil".

También Rusia, firmante del acuerdo, criticó las sanciones y anunció que hará lo que sea necesario para salvar el acuerdo. Con las sanciones EE.UU. busca negociar otro acuerdo nuclear más favorable pero también cambiar la política iraní en la región, donde Teherán está activo en las guerras de Siria y Jemen, además de apoyar al grupo palestino Hamás, a la milicia libanesa Hizbulá y a grupos chiitas en Irak.

Agencias DPA, ANSA y Reuters

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