«El gasto público no sustituyó la inversión. La expansión sin políticas genera inflación», sostuvo Gustavo Cañonero en el Precoloquio de IDEA en Rosario.
Rosario - «La Argentina tuvo el crecimiento más importante de su historia en los últimos 8 años, lo que falta es inversión. Si no la hay, cuando se crece a estos niveles, el problema no es la macroeconomía», analizó Gustavo Cañonero. El economista del Deutsche Bank disertó ayer en el Precoloquio IDEA en esta ciudad, ante más de 400 hombres de negocios, que se congregaron para escuchar los planes y estrategias para la Argentina.
Cañonero recomendó al Gobierno aprovechar el alto respaldo popular que a su juicio tendrá en las elecciones de octubre para atacar «las debilidades del modelo». En este sentido recordó que «el gasto público no sustituyó la inversión y la expansión sin políticas genera inflación». En este panel también participó Dante Sica. El titular de la consultora Abeceb.com llamó a atacar los problemas de competitividad que enfrenta el país y señaló que cuanto menos se hace para solucionar los temas macroeconómicos más se «interviene con el control de precios y la prohibición de ingresos a ciertos productos importados para ajustar la balanza».
A continuación, los conceptos más destacados de Cañonero y Sica:
Gustavo Cañonero
El tipo de cambio es casi la única herramienta para controlar la inflación. Esto está representado por una fuerte caída de la competitividad. La reelección es una buena oportunidad para enfrentar esto. De lo contrario el ajuste es la salida de capitales.
Entre 1,5 y 2 puntos porcentuales al año de crecimiento desde 2003 proviene del contexto internacional y no tiene tanto que ver con las políticas argentinas. En parte esta expansión se utilizó para afrontar el gasto público, que lamentablemente no fue útil para promover la inversión. Otro de los problemas es que de toda esa abundancia de recursos para hacer política económica de los últimos años se está acabando.
En 2003 se necesitaban u$s 1.000 millones para equilibrar los gastos y el Banco Central entregó 10.000 millones que se usaron para política sin restricciones. Hoy ya el BCRA no puede ayudar. Teníamos una balanza comercial superavitaria de u$s 15.000 millones y ahora se ubicará en apenas u$s 3.000 millones. Acá se destaca el déficit energético que será de u$s 5.000 millones.
Debemos hacer un gran pacto social, como el de la Moncloa. Este año puede ser eficaz, en especial si está apoyado por una fortaleza del Ejecutivo. Tenemos una economía que crece con una inflación entre el 22% y el 23% y que tranquilamente podría estar entre el 12% y el 13%. Con coordinación de expectativas y una garantía de que el tipo de cambio no se moverá más, podemos hablar de un país que crece al 3% o 4%, sin generar grandes ruidos.
Habrá que estudiar también algún ajuste al fondo de los subsidios. La solución parece netamente fiscal que no se resuelve sólo al atraer inversiones a esos sectores.
Dante Sica
El tipo de cambio con Brasil está en los máximos históricos. Si no tuviéramos la inflación que tenemos, desde el punto de vista del mercado tendríamos que estar invadiendo Brasil con productos argentinos. Cuando algunos se preocupan por una devaluación en Brasil yo pienso más en la inflación.
La competitividad por precio no estará en la década que viene. Por eso mejor apostar a una mejora de la competitividad por dentro de la empresa. Otra de las cuestiones son las brechas del sector externo. Tuvimos caída del superávit comercial, sobre todo en energía.
Hay una respuesta del Gobierno en términos de intervención, en inflación con controles de precios, en frenar la importación de productos para mantener la balanza comercial. Mientras mayor ausencia de políticas macro tengamos, mucho más interviene el Gobierno en los mercados para atenuar los efectos que nos está generando el tipo de cambio.
Mejoramos la capacidad de ahorro, pero mucho de eso se fuga. Es imposible tener un crecimiento como el que se dio hasta ahora con una inversión tan baja.
Para el Gobierno la política dominante es la fiscal y la subordinada es la monetaria. Con la que se le da la inyección a la demanda agregada es con la política fiscal, por eso se desentienden de la inflación. Cuando el superávit era genuino se dedicaban a comprar dólares para reservas.
En 2001 capacidad instalada era del 45%, este año es del 85%. Muchos aumentaron capacidad, sin hacer mejoras tecnológicas y sin incrementar su capacidad de planta. Lo que enfría la economía es la inflación. Cuando comenzó en 2007, empezó a bajar los niveles de crecimiento, a caer la rentabilidad y también a atentar contra los procesos de inversión.
La apuesta que tenemos por delante es a la productividad. Tenemos que ver cómo crecemos y mejoramos en un ambiente donde la mano laboral es escasa y de alto valor. Vamos a un mercado laboral muy rígido. No va a tener movilidad. El Estado deberá atender a las pymes porque son las que más sufren en el contexto de escasez de mano de obra.
* Enviado Especial
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