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Twitter en vivo, lo único distinto de Diego Torres
La presencia de la red social Twitter, incluso con «posteos» en vivo por pantalla gigante, fue la gran novedad de la reaparición de Diego Torres en un escenario porteño.
Uno de los protagonistas centrales de este show de Diego Torres, después de varios años sin actuar en Buenos Aires, fue la red social Twitter. Desde bastante antes de comenzar el concierto, muchas informaciones fueron llegando a los fans -en verdad, debería usarse el género femenino considerando la enormemente amplia mayoría de seguidoras mujeres- ocurrieron a través de ese medio. Pero en el mismo lugar de los hechos, en las dos pantallas laterales al escenario, la relación entre la producción y el público tuvo una cercanía y una exposición abierta que no habíamos visto antes. Mensajes del tipo, «Niqui, aquí estamos», «vinimos desde Brasil», «Diego te queremos», y hasta «manden un cocacolero a la popular», se podían leer en los «twits» que llegaban desde los Iphones y BlackBerries repartidos entre la gente. Desde la producción respondieron con mensajes del tipo «cuánto calor le vamos a poner a esta noche», «todos a sus puestos», «abróchense los cinturones», «vamoooossss», etc. que obraron como enlace; y a medida que transcurría la noche, también se fueron agregando los títulos de los temas que iban sonando en el escenario.
Esta «modernidad» operativa, sin embargo, y para mal o para bien según se lo mire, fue lo único diferente que hizo el músico respecto de otras veces. La idea era presentar el nuevo disco, que de «Distinto» tiene sólo el nombre. Son baladas pop bien «a lo Torres», más o menos movidas, con letras que en general apuntan a las cuestiones amorosas, que fue mezclando a lo largo de su presentación. Respaldado por una banda que no tiene fisuras profesionales y bajo la dirección del cubano Alex Batista, Torres pasó además por varios de sus temas más populares, como «Tratar de estar mejor» o «Color esperanza». Hizo sendos tributos a Lionel Richie y a Michael Jackson. Le dedicó «En un segundo» a Romina Yan y «Tal vez» a los padres de la actriz fallecida la semana pasada. Hizo sus versiones personales de «Penélope» y «Nostalgias». Hubo momentos de sonido más orquestal -la mayoría- y más acústicos y reconcentrados. Cantó con las virtudes y defectos que se le conocen. Y frente a una buena cantidad de público (la producción estimó la asistencia en 16.500 personas, y también lo publicó en Twitter), sólo tuvo problemas con el sonido, especialmente al principio del recital, cuando su voz llegaba al campo de GEBA como salida de un micrófono telefónico.


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