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UCR, sin árbitro, entra en guerra por candidaturas
Ernesto Sanz
La decisión de Sanz, ayer confirmada por él mismo, cambia también la ecuación de campaña entre los radicales, perjudicando a Cobos. Hasta ahora el único candidato que contaba con absoluta libertad para la campaña era Alfonsín. Cobos sigue atado a las limitaciones que le impone ser el vicepresidente de la candidata que debería enfrentar en las urnas y de ahí que su lanzamiento haya sido más tibio. Y Sanz corría hasta ahora con el condicionamiento de ser el presidente de la UCR y tener que hacer equilibrio entre los candidatos.
De ahí que desde ayer Sanz comenzara a presionar a Cobos con su idea de adelantar una definición de candidatos sin esperar a las primarias abiertas del 14 de agosto, una medida que en el radicalismo sólo rechaza el vicepresidente.
Desde San Rafael, Sanz explicó ayer que cuando regrese a Buenos Aires anunciará formalmente el lanzamiento de su candidatura presidencial y pedirá licencia como jefe de la UCR «para dar el ejemplo en la actividad pública».
«Efectivamente, la semana que viene regresaré a Buenos Aires y voy a definir mi situación, aunque después de esta etapa de reflexión y de conseguir apoyos dentro y fuera del partido todo indica que voy a anunciar la decisión de competir primero en las filas del partido y luego, si me eligen los radicales e independientes, con el resto de los partidos en las generales», dijo ayer en declaraciones radiales.
Formalmente la presidencia del radicalismo quedará en el chaqueño Angel Rozas, que ya ocupó ese lugar en 2001, aunque la idea de Sanz es que prime una conducción colegiada de la mesa directiva.
Definición
El principal tema de debate desde ahora será la definición adelantada del candidato presidencial de la UCR. «Es uno de los grandes temas que hay que discutir en la UCR», dijo el mendocino, y abundó: «Hay razones de peso: la fecha de agosto es la que favorece solamente al Gobierno, que tiene un solo candidato o candidata. Mientras el oficialismo maneja una sola hipótesis a los demás nos coloca en situación de afrontar una elección general con apenas un mes y medio de campaña».
Recordó el amparo judicial presentado por él mismo para que el Gobierno reglamente la ley electoral y razonó que la contestación del oficialismo «deja las mismas dudas que antes sobre las verdaderas intenciones del Gobierno».
Con la candidatura lanzada y la licencia de Sanz anunciada, ayer comenzaron las escaramuzas públicas entre los grupos del radicalismo. El primero en reaccionar fue el alfonsinismo en boca de Ricardo Gil Lavedra, que vio como «un poco tardía» la precandidatura del mendocino.
«Todo el mundo tiene derecho a postularse», dijo, «habrá que definir lo antes posible las candidaturas. Vamos a ver cuántos radicales se anotan y cuántos quedan. Hasta ahora hay uno lanzado en firme que es Alfonsín y dos más que son el vicepresidente Julio Cobos y ahora Ernesto Sanz ha dicho que se muestra con intenciones de competir», ironizó.


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