18 de junio 2012 - 00:00

UCR piensa en reconversión tras la guerra bonaerense

Mario Barletta comanda el Comité Nacional en medio de una tormenta interna en la que no es fácil ubicar dónde están los opositores y los simpatizantes del kirchnerismo.
Mario Barletta comanda el Comité Nacional en medio de una tormenta interna en la que no es fácil ubicar dónde están los opositores y los simpatizantes del kirchnerismo.
A una semana de la interna radical en la provincia de Buenos Aires, la pelea dentro del partido parece más cercana a una guerra nacional. De ahí que la tarea de Mario Barletta como presidente del Comité Nacional se volvió casi imposible y, cuanto menos, ingrata. Por estos días asiste a la pelea entre Ricardo Alfonsín y Leopoldo Moreau por la cercanía al Gobierno que el primero le imputa al otrora aliado de su padre. No es un secreto que a Moreau y a Federico Storani les entusiasman más las ideas de la Casa Rosada que las que pueden llevar adelante los radicales de la conducción partidaria y mucho menos las de hombres como Ernesto Sanz u Oscar Aguad.

Hay historias sobre relaciones nunca cortadas entre Moreau y los oficialismos de turno que rondan como fantasmas los pasillos del Comité Nacional. Pero más que a esas leyendas, Alfonsín parece referirse con sus acusaciones de alianzas con el Gobierno a temas bien de actualidad.

Moreau, de todas formas, le contestó las acusaciones el fin de semana: «Miguel Bazze y el intendente Gustavo Posse están a punto de lanzar una campaña sucia que pretende vincular al vicepresidente Amado Boudou con nuestra lista interna en los comicios del próximo 24 de junio», dijo Moreau. «Esta infame y, a la vez, infantil parodia, apoyada en chusmeríos, demuestra la desesperación de algunos dirigentes a los que les resulta difícil explicar sus posicionamientos políticos».

Falta una semana para que esos cruces se terminen, pero nadie adelanta pronóstico sobre cómo puede quedar la estructura del radicalismo tras esa pelea bonaerense que muchos ven aún confusa y sin unidad de criterio.

Es que Alfonsín junto con Bazze y aliados como Posse se enfrentan a una alianza que integran Moreau, Storani y algunos cobistas como Mario Meoni. Quién es prokirchnerista y quién es opositor en esas alianzas cruzadas parece un juego de acertijos incomprensible.

Barletta, mientras tanto, sigue adelante con su plan de modernización del partido. Algunas de las ideas tiradas sobre la mesa parecen tener buen pronóstico gastronómico, pero hay dudas sobre su efecto político. El presidente del radicalismo tiene entre sus principales ideas abrir un bar temático en la planta baja del edificio del Comité Nacional. Esa sede, construida a principios de los 70, tiene demasiado espacio libre y es imposible financiarla para la UCR.

De ahí que se piense en un local gastronómico para servir comidas y «tragos», tal como reconoce la propia conducción.

La idea no es nueva: en la puerta de la sede del Comité Provincia, sobre la avenida Paseo Colón en la Capital, se abrió un quiosco aprovechando un salón divisible que había allí. Lo hizo Margarita Stolbizer en su paso por la jefatura de ese comité, antes de abandonar el radicalismo, y aún sigue alquilado el quiosco, muy rentable, frente a las paradas de colectivo en el Bajo.

La idea prendió también en el Comité Capital de la calle Alsina: ahora se piensa habilitar el salón principal como auditorio y alquilarlo como teatro, claro que sacando de la entrada la estatua de cuerpo entero de Hipólito Yrigoyen.

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