Moscú y Washington - Rusia anunció ayer que reforzará las defensas antiaéreas en la anexada península de Crimea y tensó más la relación con Ucrania tras el incidente naval registrado el domingo en el mar Negro, que desató alarma mundial y puso en duda la esperada reunión entre el presidente Vladímir Putin y el estadounidense Donald Trump en Argentina, al margen del G-20, expresó su “profunda preocupación” por la toma por parte de Rusia de tres buques militares ucranianos, dijo ayer la Casa Blanca. Durante una llamada telefónica entre Trump y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, “los dos líderes expresaron su profunda preocupación por el incidente en el estrecho de Kerch y la continuada detención de los buques y miembros de la tripulación de Ucrania”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders.
Putin eleva la amenaza a Ucrania y calienta más la previa del G-20
Kiev se prepara para una "guerra total". Trump expresó su "profunda preocupación" y puso en duda una reunión bilateral en Buenos Aires.
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El coronel ruso Vadim Astafiev, portavoz de la Circunscripción Militar Sur, precisó ayer que el Ejército instalará otro sistema de misiles antiaéreos S-400, además de los tres ya desplegados en la península, tomada a Ucrania en 2014 y anexada por Moscú, informó la agencia Interfax.
En medio de una creciente retórica bélica entre los dos vecinos, que arrastran una larga historia de tensiones, el portavoz presidencial ucraniano, Svyatoslav Tsegolko, confirmó que el presidente Petro Poroshenko decretó ayer la ley marcial que había aprobado el lunes por el Parlamento.
Mientras Poroshenko advirtió que el país se expone a una “guerra total”, el premier Volodymyr Groysman, dijo ante el Parlamento que hay que “estar siempre preparados para contrarrestar la agresión de nuestro enemigo, el que hasta hace poco tiempo era nuestro vecino”.
La crisis entre Moscú y Kiev, ya enfrentados por la ayuda que Moscú proporciona a los separatistas prorrusos ucranianos en Lugansk y Donetsk, escaló luego de que tres buques ucranianos fueran apresados por guardacostas rusos en la zona de estrecho de Kerch, en una operación en la que fueron detenidos 24 marinos.
Rusia acusa a los tres buques de haber violado sus aguas territoriales cerca de Crimea y una corte rusa de esa península anexada ordenó la prisión preventiva de todos los militares detenidos.
Poroshenko dijo que “el objetivo de la ley marcial (aplicada en el este del país) es mostrar que el enemigo pagará muy caro si decide atacarnos, y que será como una lluvia fría que detendrá a los dementes que tienen planes de atacar Ucrania”.
Putin, en tanto, defendió ayer el uso de la fuerza por parte de los guardacostas en el mar Negro y aseguró que, si hubieran actuado de otra forma, habría que “llevarlos a juicio”.
“Cumplieron su deber militar”, dijo Putin durante un foro económico en el que aseguró que los barcos ucranianos violaron las aguas territoriales rusas e ignoraron las demandas de los guardacostas, que cumplieron “sus funciones legales de defensa de la integridad territorial la Federación Rusa”.
La escalada desató alarma global y puso en duda una de las reuniones más esperadas durante la Cumbre del G-20 que se celebrará este viernes y sábado en Buenos Aires, luego que el presidente estadounidense Donald Trump sugirió que podría cancelar un encuentro con Putin.
“Quizá no tenga la reunión (con Putin). No me gusta esa agresión. No quiero esa agresión en absoluto”, dijo Trump en una entrevista con el diario The Washington Post.
Sin embargo, hasta el momento el Kremlin no puso en duda la realización del encuentro e informó que los preparativos para esa reunión continúan a pesar de las declaraciones de Trump.
Agencias AFP, ANSA y Télam


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