15 de septiembre 2022 - 00:00

Uliarte se ubica como organizadora del plan magnicida: “Mandé a matar a Cristina” (cuarto detenido, líder “banda de copitos”)

Díaz declaró en indagatoria y se despegó de la novia del atacante. Chats previos de Brenda la colocan como ideóloga del atentado, con amagues anteriores. Carrizo, preso por contenido de su teléfono. Se investiga el financiamiento del grupo.

complicados. Brenda Uliarte quedó más comprometida después del hallazgo de los mensajes. Nicolás Carrizo (izquierda) fue detenido ayer.
complicados. Brenda Uliarte quedó más comprometida después del hallazgo de los mensajes. Nicolás Carrizo (izquierda) fue detenido ayer.

Los mensajes de WhatsApp compartidos entre los detenidos por el intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina de Kirchner confirman la voluntad de concretar un magnicidio y, dentro de ese intercambio, sobresale uno que en el que Brenda Uliarte afirma sin rodeos: “Mandé a matar a Cristina”. Estos mensajes se conocieron durante una jornada en la que se concretó una cuarta detención en la causa por el intento de asesinato. Se trata de Nicolás Gabriel Carrizo, señalado como integrante del grupo conocido como “los copitos”, llamados así porque simulaban vender copos de nieve de azúcar en las cercanías de la casa de la vicepresidenta.

Las comunicaciones surgen de la prueba exhibida a los imputados y detenidos Uliarte, Fernando Sabag Montiel -quien intentó disparar contra la expresidenta- y Agustina Díaz- en el marco de sus respectivas indagatorias en la causa que volvió a quedar bajo secreto de sumario, según confirmaron fuentes de la investigación que encabeza la jueza María Eugenia Capuchetti, y en la que interviene el fiscal Carlos Rívolo.

Los tres primeros detenidos pasaron ayer por los tribunales federales de Comodoro Py: Uliarte (23) y Sabag Montiel (35) se negaron a declarar; mientras que Díaz (21), declaró durante más de dos horas. Díaz buscó con su declaración indagatoria despegarse de su amiga Uliarte, que la tenía agendada en su celular como “Amor de mi vida”, al asegurar que no creía que fueran ciertas las menciones que le hacía a su deseo de asesinar a la dos veces exprimera mandataria. “Yo nunca participé de esto” y “no tuve nada que ver con esto”, aseguró Díaz en distintos pasajes de su indagatoria en la que calificó a Uliarte como una “manipuladora” y “muy fantasiosa”, a pesar de que en la causa constan mensajes en los que le recomienda deshacerse del celular para evadir el control de la justicia.

La conversaciones entre Uliarte y Díaz revelan que desde hacía tiempo venían planificando el atentado y que habían fracasado en una tentativa anterior. “Mandé a matar a Cristina, no salió porque se metió para adentro”, dice un mensaje de WhatsApp que Uliarte le mandó a Díaz el 27 de agosto de este año, según surge del expediente. “Una bronca, te juro la tenía ahí. Los liberales ya me tienen re podrida yendo a hacerse los revolucionarios con antorchas en Plaza de Mayo basta de hablar hay que actuar. Mandé un tipo para que la mate a Cristi”, le dijo Uliarte en el mismo intercambio.

Ese mismo día, horas antes, Uliarte le había adelantado: “Hoy me convierto en San Martín, voy a mandar a matar a Cristina...Me re pudrí que hablen y no hagan nada. Yo sí voy a hacer. Se me metió el espíritu de San Martín en el cuerpo... Que hija de puta se metió adentro antes de que le meta el tiro”. Los diálogos en ese tono habían comenzado bastante tiempo antes y se prolongarían hasta después de que Fernando Sabag Montiel fracasara en el intento magnicida del pasado 1 de septiembre, oportunidad en la que Díaz le indicó a Uliarte que borrara de su teléfono todo lo que pudiera vincularla al ataque.

“Che, pero que onda que falló el tiro? No practicó antes o le falló la adrenalina del momento? Vos dónde estás? No sería conveniente que vayas a tu casa?”, le preguntó Díaz a Uliarte el 2 de septiembre después del ataque fallido contra la vicepresidenta. “En lo de una amiga. No boluda anda a saber si me allanan”, le respondió Uliarte, a lo que Díaz le devolvió, en cuatro mensajes consecutivos: “Tenés que deshacerte del celular. Y cambiar el número. Borrar tu cuenta, todo”.

El 4 de julio de este año, Uliarte le había dicho a Díaz que estaba “organizando para ir a hacer bardo a la Casa Rosada con bombas molotov y todo”, a lo que su amiga -ahora también detenida- le respondió: “Sería mejor no?”. “Voy con el fierro y le pego un tiro a Cristina. Me dan los ovarios para hacerlo”, le retrucó Uliarte y fue entonces que Díaz cerró: “Por eso te amo”.

Más adelante, en la misma conversación, Uliarte le reveló: “No es joda boluda. Estoy armando un grupo para ir con antorchas, bombas, fierro todo. Voy a ser la libertadora de Argentina. Estuve practicando tiro, sé usar un fierro”. Luego de que le exhibieran los mensajes incriminatorios, Díaz afirmó en su indagatoria, en presencia de sus abogados Marcelo Herrar y Javier Molina, que nunca tomó en serio las aseveraciones de su amiga: “Queda como que la estoy incitando, pero no pensé que era algo en serio”, sostuvo. Los abogados de Díaz solicitaron la excarcelación de su clienta.

Díaz aseguró también que no tiene “nada contra la vicepresidenta”, pero ante una consulta del fiscal Rívolo sostuvo que lo que Uliarte sentía por la exmandataria podía inscribirse como “odio”. Para graficar la personalidad de su amiga, Díaz sostuvo además que “Brenda cuando se peleaba con sus ex decía que los iba a llenar de plomo para (que no) jodieran más” y también sostuvo que Uliarte decía que “cuando fuera presidenta le iba a cortar los testículos a los violadores”. Ante una pregunta de la fiscalía vinculada con eventuales expresiones de disconformidad política de Uliarte, Díaz manifestó: “Sé que estaba como cansada de que la vicepresidenta haya hecho todo lo que hizo y terminara impune. Solo sé eso, sé que estaba de acuerdo con ideologías de (Javier) Milei por estados que subía y nada más”.

También se investiga ahora si existió una línea de financiamiento de distintos grupos políticos que integraban los sospechosos, cuyos actos de violencia como ir con antorchas a Casa Rosada o el pago de esos insumos que utilizaron para el ataque, o la planificación de alquilar un departamento cercano al de Cristina.

Nueva detención

La magistrada tomó la decisión a partir de nuevas pruebas encontradas y aportadas a la investigación, que se relacionan con hallazgos en el peritaje del teléfono celular de Carrizo. El pasado 5 de septiembre había declarado como testigo, después de la detención de Uliarte, pero se le incautó el teléfono celular para ser periciado. El 2 de septiembre, el día posterior al ataque, encabezó junto a la novia de Sabag Montiel y el resto de su grupo un móvil en el canal Telefé para decir que no tenían nada que ver con el intento de asesinato. También estaban Miguel Ángel Castro Riglos, Sergio Orozco, Leonardo Volpintesta y Lucas Acevedo.

Carrizo se había presentado en su declaración testimonial como jefe del grupo porque era el dueño de la garrafa que alimentaba la máquina de hacer copos de azúcar. Ayer, le avisaron desde el juzgado que podía pasar a buscarlo y cuando lo hizo por el tercer piso de tribunales le dijeron “queda detenido”. Fuentes oficiales revelaron que en el peritaje del aparato aparecieron elementos concretos que lo vinculan con el intento de homicidio de Cristina de Kirchner. Justamente Carrizo fue el que puso en su estado de WhatsApp, un rato después del ataque a la vicepresidenta: “¡Seguro el próximo sos vos, Alberto! ¡Tené cuidado!”. “El Gobierno es vulnerable, y espero que les quede claro...

Nosotros somos los que mantenemos estos parásitos ahí arriba, van a juzgar a una persona que le estaría haciendo un gran favor a toda la Nación Argentina”, añadió en el mensaje.

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