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Umberto Eco: “Las redes sociales nos vuelven al Medioevo”
Eco, autor de “El nombre de la rosa”, observa con cierta desconfianza el efecto de las redes sociales en la literatura, mientras que para Roberto Cotroneo ese resultado es positivo.
Para el semiólogo y literato italiano, el punto crítico que presentan los "social network" es precisamente el de la dispersión de la autoría sobre un texto. Durante un debate con el autor italiano, Roberto Crotoneo, el creador de "El nombre de la rosa" indicó otro de los riesgos que la literatura puede correr frente al imparable estallido de las redes sociales. El problema, señaló Eco, es que estos nuevos instrumentos permiten escribir al infinito: "habría en cambio que depurarse del primer impulso que se siente para escribir: como decía T.S. Eliot, la poesía no es una expresión de la emoción, sino la fuga de ella".
Ambos escritores hablaron de libros y literatura durante la presentación de la última obra de Cotroneo, cuyo título es "El sueño de escribir" y que habla precisamente de las razones que llevan a la escritura. "Es un impulso, una forma de locura", destacó Eco, al comentar una observación de Cotroneo sobre el hecho de que para poder escribir sobre un lugar no necesariamente el autor debe visitarlo: "Un autor debe escribir por privación, creando mundos que no posee. No le sirven -precisó Cotroneo- los lugares sino los espacios".
Durante el encuentro se habló también de la difusa idea de que para escribir bien no hace falta leer mucho: "analizar el estilo de los escritores es muy útil. Y se aprende también de los autores menores", aseguró en cambio Eco, quien habló también de su experiencia como escritor y de algunos de sus libros. Eco considera que escribir es, ante todo, un esfuerzo de la imaginación. "Después de 'El nombre de la rosa' tenía en la cabeza dos 'flash' para el libro siguiente. El péndulo de Foucault y un joven que toca la trompeta en el funeral de dos partisanos: para poder unir estos dos puntos tardé ocho años, y el resultado fue la novela que, justamente, lleva el nombre de 'El péndulo de Foucault'".
Eco precisó que en sus primeros intentos como escritor no sentía esta fatiga generada por la imaginación: "cuando era chico tomaba un cuaderno, le ponía nombre, título, fecha y lugar, además de ilustraciones como en los libros de Emilio Salgari. Luego escribía dos páginas y ahí paraba. Era pura imitación editorial". Esta tendencia a la imitación y a las ganas de explorar jamás se interrumpieron, añadió: "escribí mi primera novela porque quería ser un monje. Luego hice 'Baudolino' como excusa para poder visitar Constantinopla".
Para Cotroneo, periodista además de escritor, "La segunda revolución emotiva de mi vida (la primera fue el cine como imaginario de una nueva vida) fue la de las redes sociales, que seguramente tendrán efectos literarios importantísimos en la cultura contemporánea". El autor añadió: "Cuando hablo de comportamientos me refiero a gente que tendrá necesidad de relatar de una forma más completa, más organizada, aqueiellos fragmentos, aforismos, detalles de fotografías y todo los que se cuelga a diario en las redes".


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