8 de abril 2015 - 00:06

Un anuncio que debió esperar casi 10 años

 La decisión de Nissan de producir en la Argentina es un sueño postergado. Hace 10 años, la marca japonesa había comenzado a analizar la posibilidad de radicarse en el país con una estructura industrial y dejar de ser sólo importadora de vehículos. Incluso, meses después, a mediados de 2006, las autoridades locales de entonces aseguraban que la decisión estaba tomada. Brindaban entrevistas para contar los detalles y se comenzaban a reunir con autopartistas para definir los proveedores. Se hablaba, como finalmente se hará ahora, de producir en la planta que su aliada Renault tiene en Córdoba. Era la alternativa más lógica. Pero también se manejaban otras variantes como la provincia de Buenos Aires, por su proximidad a los puertos, como había hecho Toyota y como hizo Honda, en Zárate y Campana, respectivamente. En ese entonces, el modelo a fabricar en el país era el todoterreno X-Trail. El proyecto tenía como objetivo principal abastecer al mercado brasileño, que se había convertido en pocos años en un gigante automotor. Pero todo quedó trunco en poco tiempo. La presión de ese país por llevarse la inversión, cuestiones cambiarias, la desconfianza que siempre genera la Argentina y otras rispideces abortaron el plan y el sueño tuvo que esperar.

Con el anuncio de ayer, Nissan se convertirá en la duodécima automotriz que produce en el país. Quedan pocas compañías que no tengan presencia fabril en la Argentina. De las más grandes, ninguna.

Pero hay otro dato que marca el perfil que el país va tomando en materia de producción automotriz: la Argentina se consolida como un polo industrial de pick-up.

Actualmente hay tres modelos que se fabrican localmente: La Toyota Hilux, la Volkswagen Amarok y la Ford Ranger. Con este triple anuncio, en el corto plazo serán seis lo modelos "made in Argentina".

Esto tendrá un beneficio para las marcas que decidieron apostar a este segmento, que es el que más crece en épocas de bonanza y el que menos cae en las crisis internas. La posibilidad de lograr escala para atraer a autopartistas es fundamental para mantener la competitividad, un problema que en la Argentina es cada vez más preocupante.

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