Un arte comprometido con la realidad actual

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El artista, cuyas obras pueden verse en la galería Rubbers de Recoleta, denuncia la injusticia de la pobreza.

En el Museo Nacional de Bellas Artes se presentó recientemente "Corvino", un libro sobre el artista Daniel Corvino (Buenos Aires, 1950) quien se inició en el estudio de la guitarra y el canto hasta que, en 1977, después de ver un documental sobre Van Gogh, decidió que su mundo sería también el de la pintura. La compra de óleos, acuarelas y un librito "Pinte al óleo en cinco clases" así como su primer maestro, el boquense Santiago Mirabella, fueron disparadores para que hoy ostente, entre otros, tres premios otorgados por el Salón Nacional: Grabado, (2015), Pintura (2016) y Dibujo (2017).

Destacados críticos, teóricos y artistas, entre ellos Raúl Santana y Luis Felipe Noé, cuyos textos se incluyen en el libro, además del trazado biográfico a cargo de Lorena Alfonso, se han ocupado de su obra a través de exposiciones que revelan "su resistencia a la impunidad, a la inseguridad, a la estupidez, a la violencia, a pensar por el absurdo, a la globalización deshumanizada, a la izquierda retórica desunida y sin nuevas ideas, y a la idea del arte manipulado por un grupo que sostiene que el arte sólo debe mostrar y no demostrar".

Corvino, cuyo arte lo muestra preocupado por la marginalidad social, presentó "Fragilidad Urbana" en 2003, y en "ConstrucciónDeconstrucción" (1991), que ya remitía al trazado de las autopistas que cambiaría el paisaje urbano con sus consecuencias sociales. "Contra la corriente", de 2001, se rebela contra "el fin de la historia", "murieron las utopías", "estamos en la era del vacío", de pensadores contemporáneos que, si bien desestructuraban el pensamiento clásico-moderno, también impusieron las premisas de una sociedad "light".

En "Reciclantes", 2012, Corvino apeló a los nuevos medios, la fotografía y el video, sin prescindir de la pintura, serie que tiene como eje a Carlitos Arroyo, un cartonero. Una de las obras obtuvo el Primer Premio en el Salón Manuel Belgrano, lo que le permitió conectarse con los integrantes de una cooperativa de reciclado para la que donó varias obras. Manifestaciones, piquetes, pancartas, la ciudad como fondo, los escombros de lo que queda, las multitudes violentas, los contrastes de las villas y los grandes edificios, el obelisco, centro neurálgico de las protestas, basurales, el reciclado, nada que los medios masivos no muestren diariamente pero que lo hacen de tal manera que la imagen siguiente puede corresponder a un desfile de modas contribuyendo a la indiferencia cuando un locutor dice "pasamos ahora a otra noticia." Corvino refleja estas vivencias y su compromiso a través de distintos medios siguiendo la tradición de grandes maestros. Algunas de estas obras y otras recientes se exhiben en Galería Rubbers que inicia así su temporada 2018 (Av. Alvear 1640).

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