En su larga trayectoria, Marzio frecuentó todos los géneros, desde la comedia brillante ("Plaza Suite", "Mi adorado embustero" y el musical ("Aplausos", "Mi bella dama") hasta el drama psicológico ("La gata sobre el tejado de zinc caliente", "Becket o el honor de Dios" "Equus", "Al fin y al cabo es mi vida"). Entre sus últimos protagónicos cabe destacar una sorprendente caracterización de Jorge Luis Borges (en "Borges y Perón" de Enrique Estrázulas, también estrenada en el Cervantes y por la que recibió varias distinciones.
En 1960 Lee Strasberg lo invitó a estudiar con él, en su paso por Buenos Aires, luego de verlo en "El sirviente" de Harold Pinter. En Nueva York tuvo de compañera a Marilyn Monroe: "Bellísima mujer. Me preguntó de dónde venía y nos pusimos a charlar. Era realmente deliciosa, pero en clase nadie le daba bola, tal vez no querían molestarla".
Pese a su exquisita amabilidad Marzio tendía a bajarse de los espectáculos en pleno proceso de ensayos. El argumentaba: "A mí siempre me quieren dar papeles de millonario o de hombre culto, pero yo cada vez que tuve guita me largué a hacer papeles bien diferentes a esos".
En últimos años recordaba con especial gratitud su participación en "Reconocernos", un espectáculo de Oscar Barney Finn que recorría la historia argentina a través de la literatura y la poesía. "No quiero ser soberbio", explicaba entonces, "pero entiéndame yo prefiero hacer cosas que me interesen, que me calienten. No puedo trabajar de otra manera".
| P.E. |


Dejá tu comentario