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Un Bach portentoso para Semana Santa en La Plata
El director paraguayo Diego Sánchez Haase: “Cuanto uno más hace Bach más aprende, y la interpretación siempre es la recreación de una obra”.
Formado en su país natal y perfeccionado en Europa y EE.UU., entre otros con Helmut Rilling, Sánchez Haase (además compositor, pianista y clavecinista), especializado en la interpretación de la música del Kantor de Leipzig, es fundador del Bach Collegium de Asunción. Dialogamos con él:
Periodista: Tratándose de una obra pensada para un contexto muy diferente del de un gran teatro de ópera, ¿qué desafíos impone la interpretación de la "San Juan" en este ámbito?
Diego Sánchez Haase: El primer desafío está en decidir si uno va a seguir una línea historicista o si va a plantear una interpretación más moderna. Ahí viene el problema, porque es muy distinto tocar en una iglesia para 300 personas que en un teatro para 2.200. Discutimos mucho este tema con la dirección artística y del coro para consensuar un número adecuado de instrumentistas y cantantes. Yo no conocía la acústica del Argentino, pero seguí sus consejos y será una agrupación de 40 cantantes y 35 miembros de la orquesta, incluyendo a los 5 del continuo. El otro desafío está en hacerlo con una orquesta y un coro que están más habituados a hacer ópera y no tanto a este repertorio, de manera que trabajamos mucho el sonido y la articulación con los instrumentos y con los solistas y el coro las cuestiones de pronunciación del alemán, que me gusta que sea bien clara, y la administración del vibrato, el equilibrio de los planos sonoros.
P.: ¿Cómo definiría entonces el enfoque en esta versión?
D.S.H.: Es un enfoque intermedio entre lo historicista y la interpretación más moderna, porque no tenemos instrumentos de época salvo los del continuo, pero usamos la afinación en 440, y tratamos de lograr con los instrumentos modernos la excelencia estilística, sobre todo en el sonido y la articulación.
P.: ¿Y en lo que respecta al contenido simbólico y espiritual de la obra?
D.S.H.: Tratamos de hacer algo con todo el dramatismo que tiene la Pasión según san Juan. Si bien no es una ópera, en la producción de Bach es lo que más se aproxima a la ópera. Intentamos que esose refleje en la interpretación: un carácter cuando se menciona a Jesús, otro cuando se habla de Judas, cuando entra Pilatos, cuando entra Pedro; también diferenciamos los coros de turba de los corales, o el coro inicial y el final. Para mí es la tercera interpretación de esta obra, que dirigí en el 2000, y luego en el 2003 en Asunción, en lo que fue el estreno en Asunción. En esa época era más joven y ahora me siento con más madurez para encarar una obra tan cercana a mis afectos como es esta pasión.
P.: ¿De qué manera se manifiesta esa madurez?
D.S.H.: Aprendí mucho en todo este tiempo, no solo en lo musical sino en otros puntos. Estoy intentando incorporar nuevos elementos: en mi versión anterior hice todo el continuo con un mismo instrumento, pero ahora el órgano y el cello acompañarán los textos relacionados con Jesús, y cuando se hable de Pilatos lo harán el clave y la viola da gamba. En el 2003 tuvimos un coro de 70 personas para un teatro mucho más chico, y ahora es un coro más pequeño para un ámbito más grande. Hay también diferencias en la sonoridad y la articulación. Cuanto uno más hace Bach más aprende, y la interpretación siempre es la recreación de una obra, de manera que uno tiene la oportunidad de recrear de acuerdo con la etapa en la que está en su carrera musical.
P.: ¿Cuál es su historia personal con Bach?
D.S.H.: Empieza como con la mayoría de los estudiantes de música, un poco odiando la música de Bach. Por suerte apareció en mi vida mi maestra Balbina Salcedo Milleres, que supo hacerme entender mejor esa música. También estudiar en Alemania con Rilling me permitió descubrir muchísimas cosas que me fascinaron, y cuando volví decidí dedicarme más intensamente a Bach. Fundamos la Sociedad Bach, el Coro Bach y el Bach Collegium de Asunción, con obras emblemáticas de su producción y que nunca se habían escuchado allá, con un equipo maravilloso de gente joven que se está especializando en la interpretación de esta música.
P.: Tal vez se lo empieza odiando cuando los maestros lo ponen como un mero paradigma de lo técnico, pero cuando se empieza a abordar cuestiones más espirituales y musicales se descubre la verdadera dimensión de su música.
D.S.H.: Eso ocurre, en Paraguay por lo menos: los profesores no están preparados para enseñar la música de Bach, porque ellos vienen de una tradición que se enfoca en una visión superficial y técnica, no pueden enseñar que existe algo mucho más profundo que eso en ese tejido musical. Hay una generación entera que lamentablemente creció con esa idea, pero por suerte hay una nueva generación de músicos maravillosos que ya ven a Bach con una perspectiva muy distinta de la que teníamos hace 25 años.
Entrevista de Margarita Pollini


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