Dicen que a la pregunta de cuál era el valor en general de las personas, el padre del álgebra (deformación del título de su al-Mukhta ar fī isāb al-Jabr wal-Muqābalah, el principal texto matemático en las universidades europeas del siglo 12 al 16), de los “algoritmos” (una deformación de su nombre) e introductor del sistema decimal en el mundo judeo-cristiano, Muammad ibn Mūsā al-Khwārizmī (780-850 DC) respondió: si una persona tiene ética y modales, entonces es =1; si es bella, agrega un 0 al uno=10; si es rica, agrega otro 0=100; si tiene una buena familia y relaciones, agrega otro 0=1000; si pierdes el número 1, la ética y los modales, el valor de esa persona se pierde y lo que quedan son solo ceros sin valor alguno. Para interpretar este texto, es importante tener en cuenta que el concepto euro/secular de la ética, como algo personal y social y por ende relativo, es diferente al islámico donde la filosofía moral (Akhalaq), inseparable de los modales (Adab -la práctica de esa filosofía siguiendo los preceptos islámicos-) y recogida en el Corán, se origina en Allah. Curiosamente, en su enunciado, al-Khwārizmī suma la belleza, el dinero y las conexiones familiares y personales como determinantes del valor que el vulgo asigna a las personas. Pero no en un sentido positivo, sino para resaltar que de no ser un “buen musulmán”, el valor de estos factores es cero. Así, hace 1.200 años el padre de nuestra matemática demostraba que el valor de “las formas” era función del valor “del fondo”. Esta fórmula y su tergiversación días atrás por el más popular de nuestros comunicadores financieros, a quien se supondría cauto con las estimaciones de valuaciones (aquí obvia los “modales” y falsea belleza por inteligencia y familia/relaciones por buena persona) es un claro ejemplo de cómo el populacho -desconocedor de la “ética y modales”- da más valor a las formas que el fondo, comprando imágenes y prosa que nada valen (“la culpa -de muchos engaños que sufren los inversores- no es del chancho, sino del….). Aun cuando el 0.57% que perdió ayer el S&P Merval al cerrar en 83651.80 puntos, parece sugerir que este año la Navidad no viene con un regalo para el mercado, seguimos a un tris de anotar la décima mayor suba anual (en dólares libres) de los 35 años de historia de la cartera, lo que no es malo. El operado en acciones, $994 millones, segundo mínimo del mes, repartido entre 28 alzas, 8 sociedades sin cambio y 28 bajas. Los ADR, +0.81% en promedio. Para mañana, le deseamos la más feliz Noche Buena.
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Un buen año bursátil



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