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Un buen planteo: ¿para qué ser codiciosos?

Como ha sido casi una norma, los commodities reaccionaron en sentido contrario trepando en promedio un 0,3%. Esto último puede no parecer mucho, pero hay que tener en cuenta que el oro marco en u$s 1.065,7 por onza un nuevo máximo histórico y el petróleo en u$s por barril cerró a pocos centavos del máximo anual alcanzado el 25 de agosto. A pesar de esto lo mejor le tocó al sector minorista y más alejadas, las empresas vinculadas a los commodities. En el mercado de bonos, lo más llamativo fue el corrimiento desde los plazos cortos a los más largos. Si algo sorprendió, fue la pobre respuesta a los buenos números de Johnson & Johnson, lo que podría estar indicando que el mercado no compra más la historia de los buenos resultados a través de la reducción de gastos. Esto lo veremos hoy cuando Goldman, IBM y Google revelen los resultados del tercer trimestre. Por lo pronto la caída del sector financiero (-1,1%) luego que Meredith Whitney, una de las especialistas más reputadas, le bajara el pulgar a las acciones de Goldman, BofA y el Citi (fue de ella el para qué ser codiciosos) sugiere ser prudentes; algo que parece está ocurriendo al anotarse ayer un volumen más del 33% inferior a lo habitual.


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