2 de julio 2012 - 00:00

Un Chávez activo lanzó su campaña ante una multitud

Hugo Chávez salió ayer a la calle en la ciudad de Maracay, en lo que supuso el comienzo formal de su campaña para las elecciones presidenciales de octubre. Necesita reforzar su presencia para convencer a los venezolanos de que su salud le permitirá seguir gobernando.
Hugo Chávez salió ayer a la calle en la ciudad de Maracay, en lo que supuso el comienzo formal de su campaña para las elecciones presidenciales de octubre. Necesita reforzar su presencia para convencer a los venezolanos de que su salud le permitirá seguir gobernando.
Santa Elena y Maracay - El mandatario venezolano, Hugo Chávez, desafió ayer sus problemas de salud con una caravana por el interior del país, mientras que el candidato opositor, Henrique Capriles, eligió dos pueblos remotos para el lanzamiento formal de la campaña presidencial.

Chávez -en una camioneta sin techo, con camisa y boina roja, los colores distintivos de sus simpatizantes- encabezó un recorrido por el centro-norte del país, en un intento por demostrar que está en buen estado, pese al cáncer con el que lucha desde hace un año.

A lo largo de una «marea roja» de unos 18 kilómetros con carteles de apoyo a Chávez y banderas venezolanas, el presidente -acompañado de sus más estrechos colaboradores- arrojó en Maracay besos a la multitud, se golpeó el pecho en señal de saludo a sus simpatizantes y alzó los brazos reiteradas veces con gesto triunfal.

Por su parte, Capriles, un joven exgobernador que busca poner fin a 13 años de Gobierno socialista en el país petrolero, voló a dos pueblos fronterizos distantes, en un intento por resaltar la ausencia del Gobierno en las comunidades alejadas de Caracas.

Aunque ayer se produjo el inicio oficial de las campañas, Chávez y Capriles hace meses que están arengando a sus seguidores y buscando captar indecisos: el presidente, a través de largas cadenas de televisión y Capriles, en recorridos casa por casa y con actos en todo el país.

Chávez posee una ventaja porcentual de dos dígitos según la mayoría de las encuestas para las elecciones del 7 de octubre, en las que buscará extender su mandato a casi 20 años, pero hay un alto nivel de indecisos y un sondeo muy respetado mostró esta semana al presidente y a Capriles cabeza a cabeza.

Luego de tres operaciones para remover dos tumores malignos durante un año de batalla contra el cáncer, Chávez, de 57 años, declaró en las últimas semanas encontrarse bien de salud. Dijo no tener más tratamientos ni estudios por delante y fue incrementando sus apariciones en televisión con largas presentaciones de dos o tres horas.

«Dios mío, danos salud y vida para conducir a este Pueblo a la Victoria!», dijo Chávez a través de su cuenta en la red social Twitter.

La mayoría de los analistas concuerdan en que la elección presidencial se encamina a ser la más cerrada desde que Chávez asumió en 1999.

Capriles, quien gobernó el populoso estado de Miranda, elogia la combinación brasileña de políticas de libre mercado con programas sociales. Es considerado la mejor carta de la oposición para arrebatarle el poder a Chávez.

Su decisión de cambiar Caracas por la remota población suroriental de Santa Elena, en medio de la sabana, para luego cruzar hasta La Guajira, en la frontera occidental, cerca del Caribe, es parte de la estrategia de la oposición de resaltar la energía y juventud de Capriles, en contraste con Chávez.

Capriles, con una camisa con los colores de la bandera venezolana y en su cabeza un adorno que le regalaron los aborígenes que viven en Santa Elena, habló ante centenares de simpatizantes del pequeño pueblo de la sabana venezolana.

«Mi compromiso es ir al más olvidado,» arremetió Capriles. «Al que está en el poder sólo le interesa una cosa: quedarse en el poder. Allí, Brasil, cerquita, despegó. Ahora le toca a Venezuela despegar», sostuvo.

Aunque la oposición está más unida que nunca contra Chávez, Capriles enfrenta una dura tarea para superar el apoyo del presidente entre los más pobres, forjado en base a años de programas de viviendas, pensiones y subsidios derivados de la vasta renta petrolera del país.

En un inusual gesto, la televisión estatal -que suele estar monopolizada por mensajes, publicidades y actos de Chávez- mostró el lanzamiento de campaña de Capriles, aunque calificó al presidente en pantalla como «el candidato de la patria» y al opositor como «el candidato de la derecha».

Agencias Reuters, AFP, ANSA, DPA y EFE

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