23 de julio 2010 - 00:00

Un clásico de la nieve, cada vez más intenso

El cerro Catedral es la mayor superficie esquiable de América Latina, con 120 kilómetros de pistas. El pase diario de adulto cuesta $ 225.
El cerro Catedral es la mayor superficie esquiable de América Latina, con 120 kilómetros de pistas. El pase diario de adulto cuesta $ 225.
Después de un 2009 castigado por la gripe A, Bariloche se repone con creces. Se trata de esas ciudades capaces de albergar y satisfacer las necesidades del turismo más diverso en cualquier época del año. En estos días, ya iniciada la temporada invernal, muchos de sus habitantes la llaman «Brasiloche», debido a la gran cantidad de visitantes que llegan desde ese país limítrofe. Escuchar hablar en portugués en cualquier punto de la ciudad no sorprende a nadie.

Excursiones, deportes y diferentes paseos componen un apasionante circuito turístico planeado alrededor de la nieve. Uno de los mayores atractivos es el cerro Catedral, elegido por esquiadores profesionales y también por principiantes. Sus 1.200 hectáreas y 38 medios de elevación invitan a practicar actividades en la nieve. Esquí, snowboard, colapatín, fourtrax o snowcats son algunas de las opciones. Respecto del alojamiento, la base cuenta con 5 mil camas en sus distinguidos hoteles y hosterías. Allí también se puede disfrutar de varios centros comerciales y una amplia oferta gastronómica.

Las diferentes ascensiones al cerro se llevan a cabo mediante los 38 medios de elevación disponibles, entre telecabinas y aerosillas. Esto supone capacidad para transportar a un máximo de 36 mil personas por hora. En el pico de la temporada alta, son 12 mil personas las que suben cada hora. Llegar a la última implica, comparativamente, subir cuatro veces al Empire State.

Paradores de montaña

A la hora de hablar de gastronomía, los 20 paradores de montaña repartidos en diferentes puntos invitan a un clima de calidez con platos tradicionales, internacionales y también comidas rápidas. Pescados, carnes, pastas y hamburguesas forman parte de la carta. En el último tramo, se destaca el Refugio Lynch. Allí, un hogar a leños y comidas caseras aplacan las temperaturas bajo cero del exterior de la confitería. Con la mejor vista panorámica de la región, los visitantes pueden disfrutar de un clásico «submarino» con torta.

Alojarse en Bariloche supone una elección entre 21 mil plazas distribuidas entre el centro y los alrededores de la ciudad. Uno de sus hoteles más tradicionales y reconocidos es el Llao Llao, caracterizado por su privilegiada vista a los cerros López, Capilla y Tronador. Piletas climatizadas, canchas de golf y de tenis y un spa de categoría figuran entre los detalles más resonantes del tradicional recinto.

De regreso a la ciudad, el paseo alrededor del Centro Cívico es un clásico para todo visitante: desde egresados hasta extranjeros pasan por allí en busca de los famosos y preciados chocolates barilochenses. En rama, con leche o blanco, nadie se va de la «ciudad del chocolate» sin comprar el producto vedette de la región, que además está considerado entre los mejores del mundo.



*Enviada Especial