El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prepara a la población para la posibilidad de una lucha más larga en el territorio palestino. "Permaneceremos juntos, unidos y decididos hasta que el trabajo esté hecho", señaló.
Más de un mes después del inicio de la sangrienta ofensiva en la Franja de Gaza, todo parece apuntar a que continuará la confrontación, pues la lucha de fuerzas entre Israel y Hamás parece estancada.
Hamás, que controla la Franja de Gaza, quiere obligar a Israel, con sus lanzamientos de cohetes, a levantar el bloqueo sobre el territorio, mientras que Israel ve el lanzamiento de cohetes como un motivo para mantener ese bloqueo.
Al menos en un punto las dos partes están de acuerdo: están firmemente convencidas de que la otra parte sólo entiende el lenguaje de la violencia.
Tras el final de la tregua de tres días en la mañana del viernes último la violencia continuó, aunque con una intensidad más baja: los cohetes ya no llegaron a zonas tan internas dentro del territorio israelí, sino que afectaron sobre todo a lugares fronterizos con la Franja de Gaza. Al mismo tiempo, la aviación israelí llevó cabo ataques más limitados y precisos.
Además, de los lanzamientos con cohetes ya no es Hamás quien se hace responsable, sino la Yihad Islámica, más radical, y otros grupos menores.
Sin embargo, a los habitantes de las localidades fronterizas del sur de Israel les da igual quién lance los cohetes: están enojados por la decisión del Gobierno de retirar las tropas terrestres de la Franja de Gaza y muchos de ellos se quejan de que el Ejército hizo el trabajo a medias.
"Israel interpreta la decisión de Hamás de reanudar los ataques con cohetes como signo de la frustración de la organización por la falta de avances en las negociaciones en El Cairo", escribió ayer un comentarista del diario Haaretz.
"Gaza pagó un precio enorme en esta guerra y ahora Hamás necesita un gran éxito para justificar ante los habitantes de Gaza más de un mes de destrucción y pérdidas", añade.
En estos momentos sólo Egipto, en colaboración con el grupo más moderado palestino Al Fatah -del presidente Mahmud Abás- ofrece una salida al estancamiento.
Una de las propuestas que circula es que las fuerzas de seguridad de Abás controlen junto con observadores de la Unión Europea el paso fronterizo de Rafah, que separa a Egipto de la Franja de Gaza.
Una apertura de la frontera con Egipto podría aliviar algo la enorme presión que sufre el bloqueado territorio. Hamás insiste, sin embargo, en otras exigencias que rechaza Israel, entre ellas la apertura de un puerto y un aeropuerto en Gaza y la liberación de presos de Hamás en Cisjordania.
Los ministros israelíes ubicados más a la derecha presionan masivamente a Netanyahu para que no sólo debilite al régimen de Hamás, sino para que lo derroque definitivamente.
La situación actual es insoportable, dijo ayer el canciller, Avigdor Lieberman, exigiendo un golpe militar definitivo: "Debemos ganarle claramente a Hamás, limpiar el territorio y retirarnos lo antes posible".
| Agencia DPA |


Dejá tu comentario