23 de noviembre 2017 - 00:00

Un demorado alivio de justicia para las madres

Algunos serbobosnios, en cambio, eligieron el camino de la provocación. Exhibieron remeras con el rostro del asesino y lo calificaron de “héroe”.

“gracias a dios”. Las mujeres de las víctimas de Srebrenica.
“gracias a dios”. Las mujeres de las víctimas de Srebrenica.
Srebrenica - Las madres de Srebrenica aplaudieron, lloraron y se abrazaron cuando el juez de La Haya anunció la condena de Ratko Mladic por genocidio.

"¡Le doy gracias a Dios, en nombre de nuestros hijos!", exclama Nedziba Salhovic, una de la mujeres congregadas ayer delante de una de los televisores instalados en el memorial de Potocari.

Si bien las responsables de asociaciones presentes en La Haya se declararon "parcialmente satisfechas", las que se quedaron en Srebrenica expresaron su desahogo.

Es en ese lugar donde se instalaron miles de estelas en homenaje a sus hijos, hermanos y maridos. Fueron más de 8.000 asesinados por las fuerzas serbias de Mladic en julio de 1995, mientras huían del enclave musulmán.

"¡Mladic morirá en La Haya! Estoy feliz, feliz por esta justicia", dijo Salhovic.

Desde el inicio de la lectura del veredicto cayeron las primera lágrimas. Y se oían gritos de rabia cuando Mladic se enojaba. "¡No sos un hombre, sos basura!", gritó una de las mujeres con velo.

Estas mujeres no esperaban menos que la cadena perpetua. "Mis fotos son pruebas irrefutables", dijo una, mostrando las imágenes.

Todas fueron a oír como el "carnicero de los Balcanes" iba a morir en la cárcel. "Pero no se haría justicia ni que viviera mil veces y fuera condenado a perpetuidad otras tantas", se lamentó Ajsa Umirovic, de 65 años, que perdió a 42 miembros de su familia. "Mírenlos allí", añadió, señalando las lápidas.

En Sarajevo, otra ciudad mártir, Safet Kolic, vendedor de ropa, estimó que "el fallo llega demasiado tarde. Mladic destruyó a un pueblo por hacerle cometer un genocidio, y a otro que tuvo que padecerlo".

En el mercado capitalino de Markale todo funcionó ayer como siempre. Fue allí donde se produjeron dos masacres, una que dejó 68 muertos en febrero de 1994 y otra 37, en agosto de 1995. Los nombres de las víctimas están escritos en una pared roja. "Si dependiera de mí, lo habría ahorcado, porque sufrí mucho. No puedo ni hablar", dice una mujer mayor, vendedora de verduras. Los serbios de Bosnia, que son poco más de un tercio de los 3,5 millones de habitantes, no se hacían ninguna ilusión. Muchos admiten que en Srebrenica se cometió una matanza, pero no que fuera un genocidio y consideran a Mladic un héroe.

Bosnia-Herzegovina cuenta con una estructura muy compleja, fruto de las negociaciones de paz de Dayton (1995), que establece un débil poder central y un ente autónomo serbio y otro común de musulmanes y croatas, que a su vez se divide en diez cantones.

A cinco kilómetros del memorial de Srebrenica, se veían en las calles imágenes de Mladic en uniforme. "¡Sos nuestro héroe!", se puede leer.

En Sokolac, militantes de la asociación Honor a la Patria, algunos de ellos luciendo remeras con la imagen del criminal, escucharon el veredicto en silencio.

"La historia demostrará quizás un día que la verdad es la que nosotros creemos", dijo Zeljko Dacic, un excombatiente de 51 años.

Agencias AFP y EFE

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