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Un detenido confesó asesinato de decorador de Susana Giménez
La fiscal Analía Córdoba, quien tiene a su cargo la investigación, aseguró ayer que el hombre que confesó su participación en el hecho era un conocido de Lanzavecchia.
«Se conocían con anterioridad, por lo menos sabían la existencia uno del otro», confirmó la fiscal, luego de los trascendidos que habían referido a este tema. En la indagatoria que le tomaron el domingo, Leiva reconoció haber estado en la casa de Lanzavecchia y que intentaron matar al policía Alejandro Álvarez Auer, de 35 años, «para ocultar todos los rastros y procurar así la impunidad». El policía recibió varias puñaladas, por lo que fue llevado a un hospital de la zona, donde quedó internado en grave estado.
El objetivo principal del ataque de los asaltantes fue robar en la propiedad de Lanzavecchia, pero al no encontrar dinero alguno, lo maniataron y lo arrojaron vivo a la pileta, por lo que murió ahogado, ya que no podía desatarse.
No sólo la confesión de uno de los partícipes del hecho hace suponer a los investigadores que el caso está resuelto, sino también las pruebas recolectadas en las casas de los detenidos, que eran objetos de valor que pertenecían a la víctima.
Si bien en un primer momento se pensó que la publicación por parte de Lanzavecchia de un aviso clasificado para la venta de un automóvil
Volskwagen Bora había sido el motivo del ataque, la Policía lo descartó.
Incluso el crimen de Lanzavecchia se produjo porque la víctima conocía a sus agresores, y cuando llegó el policía -quien era amigo del decorador- lo atacaron por el mismo motivo.


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