29 de octubre 2018 - 00:00

Un discreto diputado que saltó al poder con un duro discurso contra el sistema

No obstante, suavizó algunas de sus promesas de campaña y logró vencer las reticencias de sectores económicos y del mercado.

FESTEJO. Desde las primeras horas del día, las calles de Río de Janeiro se llenaron de seguidores de Bolsonaro.
FESTEJO. Desde las primeras horas del día, las calles de Río de Janeiro se llenaron de seguidores de Bolsonaro.
Brasilia - Jair Bolsonaro fue durante casi tres décadas un diputado irrelevante de Brasil, pero su apología de la mano dura convirtió a este excapitán del Ejército en presidente de un país que parece haber encontrado en su discurso misógino, homófobo y racista el consuelo a su descontento.

El 7 de octubre estuvo a punto de obtener la victoria en la primera vuelta con 46% de los votos, logrando la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados.

Días atrás, en un encendido discurso, dio su "pésame" a la "prensa vendida", agradeció a sus seguidores porque "están salvando nuestra patria" y dijo que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva "va a pudrirse en prisión".

En contraste con sus diatribas, abrió la puerta a retroceder en propuestas polémicas como la de retirarse del Acuerdo de París sobre el clima.

A menudo apodado "el Donald Trump brasileño", este defensor de la familia tradicional, de Dios y del porte de armas impulsó su campaña por redes sociales, con un discurso antisistema en un país en profunda crisis política, económica y de seguridad.

Bolsonaro se hizo mucho más conocido por su retórica inflamada (ver página 28) que por sus 27 años como diputado, en los que logró aprobar apenas dos proyectos.

A comienzos de septiembre estuvo a punto de morir cuando recibió una puñalada en el abdomen. El ataque lo llevó tres semanas al hospital, pero no lo apartó de internet.

Fortalecido tras el arrasador primer turno, mantuvo la estrategia y rechazó acudir a los debates con su rival, redoblando su ofensiva en las redes sociales, donde suma millones de seguidores.

Nacido en 1955 en Campinas, cerca de San Pablo, en una familia de origen italiano, este antiguo paracaidista forjó su carrera principalmente en Río de Janeiro, donde fue elegido concejal en 1988 y obtuvo su primera banca como diputado federal dos años después.

Con el Palacio de Planalto más cerca, Bolsonaro intentó mostrar un perfil más amable, como en la publicidad electoral en la que se emocionaba al confesar que revirtió su vasectomía para tener a su hija Laura. Para sus más ardientes partidarios, es simplemente "el mito" y un "salvador".

En un país saturado por escándalos de corrupción y con altos índices de violencia y desempleo, su discurso "antisistema" encontró respaldo en diversas camadas sociales. Se postuló por el hasta entonces pequeño Partido Social Liberal (PSL), al que adhirió este año.

Venció además las reticencias de los mercados, anunciando que de ganar nombraría ministro de Hacienda al economista Paulo Guedes, partidario de las privatizaciones y de medidas de austeridad para sanear las cuentas públicas.

Su último golpe maestro fue conquistar a la poderosa bancada del agronegocio en el Congreso y a líderes de iglesias evangélicas, que lo ven como la mejor alternativa para evitar el retorno de la izquierda.

Agencia AFP

Dejá tu comentario