17 de febrero 2016 - 00:00

Un escándalo de corrupción aleja la segunda reelección de Evo Morales

 La Paz - Un escándalo por un supuesto tráfico de influencias del presidente boliviano, Evo Morales, hacia una expareja suya mermó, según el último sondeo publicado, las opciones del mandatario en el referendo del próximo domingo, en el que se decidirá si se podrá presentar en 2019 a una nueva reelección.

Una encuesta publicada el domingo en varios periódicos bolivianos señala que la intención de voto, hasta ese momento bastante pareja entre el "sí y el "no", se inclinaba ahora en un mayor porcentaje por el rechazo a la modificación constitucional que permitiría la reelección de Morales. De acuerdo con la consulta, el 47% de los bolivianos se inclinaba por el "no", frente a un 28% que lo hacía por el sí y un 25% de indecisos.

Una de las particularidades de las encuestas electorales en Bolivia es que suelen vaticinar con bastante exactitud los resultados que luego se reproducen el día de los comicios, especialmente en el caso de los sondeos en boca de urna. Ese último tipo de encuesta tiene especial relevancia porque en los procesos electorales en Bolivia, tradicionalmente el escrutinio oficial se demora unos días e incluso semanas, por lo que las cifras de los sondeos preliminares se suelen dar como válidas para avanzar los resultados.

En los últimos meses los medios bolivianos publicaron numerosos sondeos sobre la consulta, pero el difundido el fin de semana es el único que se efectuó después de que la semana pasada saltara a la prensa una denuncia por supuesto tráfico de influencias que salpica directamente al presidente.

La polémica surgió cuando un periodista muy crítico con el oficialismo hizo público que Morales tuvo un hijo -fallecido poco después- en 2007 con la ejecutiva Gabriela Zapata, quien desde 2013 según su propia versión es gerente comercial en Bolivia de una empresa china que se adjudicó millonarios proyectos del Estado. La firma CAMC Engineering (CAMCE) se hizo con licitaciones directas por valor de 566 millones de dólares.

Morales recibió duras críticas por este supuesto favorecimiento a la empresa de su expareja, pero también por haber ocultado el nacimiento de este hijo cuando ya era presidente y por la juventud de la madre, que tenía poco más de 20 años cuando mantuvo la relación con el mandatario, de casi 50 por entonces.

El gobernante negó las acusaciones y pidió al Legislativo -donde su partido tiene mayoría- y a la Contraloría del Estado que investiguen si hubo alguna irregularidad en la adjudicación de contratos a CAMCE.

A pesar de que el Gobierno de Morales había afrontado ya escándalos de corrupción, como el millonario fraude en el Fondo Indígena, un fondo que concedió cuantiosas ayudas para proyectos de desarrollo en comunidades indígenas de los que muchos nunca se ejecutaron, ésta es la primera vez que una denuncia atañe de manera tan personal al presidente.

Los bolivianos acudirán a las urnas para decidir si avalan una reforma de la Constitución promulgada por el propio Morales en 2009 que permita al mandatario concurrir de nuevo a los comicios en 2019, en busca de un cuarto mandato consecutivo hasta 2025.

Morales, que ha expresado varias veces su deseo de obtener un apoyo de un 70% en esa votación, gobierna Bolivia desde 2006, comenzó su segundo mandato en 2010 y el tercero en 2015. Ese tercer mandato contaría legalmente como si fuera el segundo ya que el Tribunal Constitucional decidió que el primer período 2006-2010 no debe ser computado porque fue previo a la refundación del país como Estado Plurinacional en 2009.

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