24 de febrero 2015 - 00:00

Un escándalo por tráfico de influencias atormenta al Parlamento británico

Jack Straw, otrora ministro de Relaciones Exteriores de Tony Blair y actual miembro del Parlamento, es uno de los involucrados en la investigación periodística, que será emitida por TV.
Jack Straw, otrora ministro de Relaciones Exteriores de Tony Blair y actual miembro del Parlamento, es uno de los involucrados en la investigación periodística, que será emitida por TV.
 Londres - Los excancilleres británicos Jack Straw y sir Malcolm Rifkind fueron filmados por cámaras secretas ofreciendo servicios e influencia política a compañías privadas chinas a cambio de dinero, en un escándalo que salpica al Gobierno a sólo meses de las elecciones generales en el país, que se anticipan reñidas.

Periodistas encubiertos del diario Daily Telegraph y el Channel 4 de Londres se hicieron pasar por empleados de una firma china falsa llamada PMR, que decía tener su sede en Hong Kong.

En la grabación, Straw, que fue canciller británico bajo el Gobierno laborista de Tony Blair durante la invasión de Irak en 2003, admite que muchas veces opera "sin ser detectado" y agrega que utilizó su influencia política para modificar normativas de la Unión Europea (UE) en representación de una firma que le pagó 60.000 libras esterlinas (unos 92.200 dólares) al año.

Con respecto al pago, Straw afirma: "Así que normalmente, si doy una charla o algo así, son 5.000 libras al día (7.690 dólares), eso es lo que cobro".

Por su parte, Rifkind, que fue ministro de Exteriores británico de 1995 a 1997, fue filmado en la grabación secreta diciendo que puede arreglar "accesos muy útiles" a cada uno de los embajadores británicos en el mundo.

El parlamentario conservador y presidente del Comité de Inteligencia y Seguridad en la Cámara de los Comunes agrega: "Soy un empleado autónomo, así que nadie me paga un salario. Debo ganarme mis ingresos".

Rifkind, que cobra un salario en el Parlamento de 67.000 libras anuales (102.990 dólares) indica además que cobra por la mitad de un día trabajado "de 5.000 a 8.000 libras (7.690 a 12.300 dólares)".

Los casos de Straw y Rifkind fueron referidos ahora a la Comisionada para Estándares parlamentarios, Kathryn Hudson, quien tiene previsto abrir una investigación que podría llevar meses en completarse.

Tras la polémica, Straw, que planea jubilarse tras las elecciones generales de mayo próximo, pidió ser suspendido del Partido Laborista, en tanto que Rifkind fue suspendido del Partido Conservador.

El diputado dijo a la radio 4 de la BBC que no cree las acusaciones en su contra tengan implicación alguna en su labor al frente del comité parlamentario que tiene, entre algunas de sus responsabilidades, regular el trabajo de los servicios de Inteligencia MI5 y MI6.

"No hay nada de qué avergonzarme. Las acusaciones no tienen fundamento y las voy a apelar con toda mi fuerza", dijo Rifkind. El legislador oficialista aclaró que en ningún momento aceptó el dinero de la firma falsa, al destacar que se trataban de "discusiones preliminares".

Por su parte, la oficina del primer ministro británico, el número 10 de Downing Street, indicó que no hará comentarios al respecto al tratarse de un asunto del Parlamento. En tanto, un comunicado del Channel 4 afirmó que 12 parlamentarios británicos "con importantes intereses fuera" del Parlamento fueron invitados a dar sus servicios a la firma falsa PMR, la cual "ofrecía mucho dinero" a cambio de contar "con políticos británicos influyentes en su comité directivo".

"No todos los políticos decidieron alquilarse", agregó la nota. "La mitad de los consultados ni siquiera respondió. Otro dijo que investigaría si estábamos realmente en Hong Kong y después no respondió. Y otro dijo no estar interesado. Del resto, dos mostraron interés: Sir Malcolm Rifkind y Jack Straw", continuó. El documental, titulado "Politicians for Hire" (Políticos en alquiler), será transmitido por el Channel 4.

Las acusaciones se producen a 10 semanas de unas reñidas elecciones en Reino Unido, lo que podría centrar la campaña en la ética de los políticos. A pesar de que los miembros del Parlamento no tienen prohibido obtener ingresos adicionales en empresas privadas, hay reglas estrictas sobre las labores que pueden ejercer. Asimismo, los diputados deben declarar todos sus intereses en un registro público y no pueden hacer uso de sus recursos como parlamentarios.

Agencias ANSA, AFP, DPA, Reuters y EFE

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