7 de abril 2009 - 00:00

Un feroz terremoto dejó al menos 150 muertos en Italia

No bien se conoció la noticia del grave temblor de tierra en la región central de Italia, Silvio Berlusconi se puso al frente de los operativos de rescate. Un niño, todavía confundido por el impacto del sismo y la tragedia que provocó, es contenido por personal de la Cruz Roja en un centro de refugiados cercano a L’Aquila.
No bien se conoció la noticia del grave temblor de tierra en la región central de Italia, Silvio Berlusconi se puso al frente de los operativos de rescate. Un niño, todavía confundido por el impacto del sismo y la tragedia que provocó, es contenido por personal de la Cruz Roja en un centro de refugiados cercano a L’Aquila.
L'Aquila, Italia - Un terremoto conmovió ayer el corazón de Italia y causó la muerte de, al menos, 150 personas en la región de Abruzzo, en el centro-este del país. Además, otras 1.500 resultaron heridas y 70.000 se quedaron sin hogar como consecuencia del sismo de 5,8 grados en la escala abierta de Richter, el más intenso en siete años y el más trágico desde 1980.

L'Aquila, la capital regional a 100 kilómetros de Roma, con 70.000 habitantes, fue la ciudad más afectada. Sus hospitales actualizaban hasta anoche, hora tras hora, el número de víctimas, y se temía que la oscuridad, el frío y la lluvia extendieran la lista de fallecidos. No se reportaron argentinos entre las víctimas fatales.

Los bomberos lograron rescatar con vida a un total de 60 personas de entre los escombros de los edificios derrumbados, según el balance de la primera jornada. Pueblos pequeños quedaron arrasados, como la localidad de Onna, que quedó totalmente destruida por el movimiento telúrico, causado por un choque entre las placas tectónicas de África y Europa.

El jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, viajó a L'Aquila, donde las autoridades instalaron carpas para alojar a unos 20.000 damnificados, mientras otros eran instalados en hoteles de la costa. Pero todos los esfuerzos parecían insuficientes. Protección Civil evaluó que son cerca de 70.000 las personas que se quedaron sin techo, y las autoridades de L'Aquila evaluaban que el número podría ascender a 100.000.

«Es una tragedia sin precedentes en los años recientes», afirmó Berlusconi, que anuló un viaje oficial a Rusia y decretó el estado de emergencia. «Pido a todos los ciudadanos de L'Aquila que no se queden en las casas dañadas», porque «nadie puede decir que no haya nuevos temblores en las próximas horas o en los próximos días», afirmó. Y, en efecto, durante la conferencia de prensa se produjo un nuevo temblor de tierra.

Berlusconi explicó que «no habrá problemas con el gasto, porque el Gobierno ya activó el Fondo de Catástrofes de la Unión Europea».

El sismo se produjo a las 3.32 locales, en plena noche, y tuvo su epicentro a 8,8 km de profundidad. Gran cantidad de habitantes de Abruzzo saltaron de sus camas con lo puesto y así permanecieron varias horas. Muchos se autoevacuaron en la casa de amigos y parientes en localidades cercanas.

El movimiento se sintió también en Roma, donde varios miles se volcaron a las calles en un primer momento de pánico, aunque no hubo daños mayores reportados en la capital del país.

Entre los muertos se cuentan varios niños, mientras numerosas personas podrían estar atrapadas bajo los escombros.

«Es poco probable que se produzcan nuevos temblores de gran intensidad, pero no se pueden excluir», dijo Franco Barberi, responsable de la Comisión de Riesgos Naturales italiana. El funcionario declaró que las réplicas de baja intensidad fueron 200.

«Viví 20 segundos en el infierno», narró María Francesco, quien vio cómo se derrumbaba su casa. «Me sentía como en una película, no me parecía real», agregó, aún atónita por lo ocurrido.

«Mientras sea de día todo es posible, temo que llegue la noche», explicó un socorrista que trabajaba en L'Aquila con perros expertos en la búsqueda de sobrevivientes. Los equipos de rescate, provenientes de toda Italia, pedían «silencio» cada cierto tiempo para detectar voces entre los escombros.

Los hospitales y médicos de toda Italia ofrecieron su ayuda y en Roma se abrió un centro para donar sangre.

Italia es uno de los países más expuestos a temblores y sismos por su constitución geofísica y según las autoridades, al menos veinte millones de italianos «están expuestos a riesgo sísmico». En su historia, el país sufrió sismos gravísimos, como en 1908 y 1915, con 70.000 y 32.610 muertos, respectivamente. El de ayer fue el sismo más grave en cantidad de víctimas fatales desde 1980, cuando murieron mil personas.

Guido Bertolaso, jefe de Protección Civil, sostuvo que, con los datos disponibles, «los expertos establecieron que no era previsible una situación de terremoto más grave de la que se verificó en los días pasados». Habitantes de Abruzzo y observadores indicaron que no se consideró adecuadamente una alarma de terremoto en Abruzzo lanzada hace una semana por un investigador del Instituto Nacional de Física. Testigos señalaron que en el último mes se registraron numerosos temblores, todos de baja intensidad.

El Gobierno de Berlusconi defendió su actuación para atender a las víctimas y señaló que los primeros socorristas llegaron a sólo 15 minutos de producido el temblor más intenso.

Agencias ANSA, AFP y Reuters

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