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Un festival marcado por la violencia
El equipo de “Sólo DIos perdona”, film que fue abucheado por sus escenas de ultraviolencia, llega a la alfombra roja. “Entendería que mi mamá me reproche esas escenas”, ironizó el director Winding Refn, “pero no la prensa”.
Desde el primer día, los organizadores del Festival que eligieron entre 1850 films los 20 que compiten por la Palma de Oro, programaron, "Heli" del mexicano Amat Escalante, probablemente la más violenta de todas. La película contiene una escena de tortura en la que prenden fuego a los genitales de un joven en un ajuste de cuentas entre narcos, mientras en la misma habitación hay niños que se entretienen con videojuegos antes de martirizar ellos también a la víctima, dándole palazos en la espalda.
"Desde un punto de vista moral, nuestra responsabilidad consiste en mostrar la violencia así como es, triste y sucia", dijo Escalante tras la proyección la semana pasada, durante la cual varias personas abandonaron molestas la sala antes del final. Los abucheos ayer a "Sólo Dios perdona" fueron parecidos. La película trata de un "hombre que quiere combatir a Dios", se justificó también el realizador, quien se la dedicó al cineasta chileno Alejandro Jodorowsky, a quien considera su padre espiritual. "Siempre he estado fascinado por su lenguaje cinematográfico, lejos de todas las convenciones". El film lleva como actor titular a Ryan Gosling.
Su papel es el de director de un club de Muay Thai, el boxeo tailandés, que le sirve de tapadera para el tráfico de droga. Su madre (Scott Thomas), llega a Bangkok para repatriar el cadáver de su hijo preferido, que ha asesinado brutalmente a una joven prostituta, y le pide a él que lo vengue.
"En Asia no existe esa separación que hay en Occidente entre la realidad y el mundo místico", explicó el cineasta danés, que rechazó que su película, que incluye escenas de tortura y mutilación, fuera "nihilista", como le reprochó una periodista. "Creo que es más bien mística", aseguró. Finalmente, dijo que el reproche a un director de cine por incluir escenas violentas en una película "podría habérmelo hecho mi mamá. Y seguro me lo va hacer", ironizó. "El arte es un acto de violencia", dijo el danés.
Pero la oferta de ultraviolencia en Cannes es muy superior. En "Un toque de pecado", el director Zia Zhang-Ke mostró la otra cara del boom económico de China, y dejó ver también con despliegue de violencia la corrupción y la pobreza. "He observado que en China recientemente existe esa tendencia de individuos que cometen actos de violencia extrema", dijo Zia, cuyo film superó el obstáculo de la censura en China y, al contrario que en los casos anteriores, fue muy bien recibido en Cannes. El director dijo querer manifestar su "preocupación" por "un tipo de cosas que uno asociaba a las viejas épocas de los emperadores, pero cuyas motivaciones y frustraciones de hoy en día tal vez no sean tan distintas". Fuera de la competencia por la Palma de Oro, "Salvo" de los sicilianos Fabio Grassadonia y Antonio Piazza, mostró en la Semana de la Crítica, el universo ultraviolento de la mafia. "Somos de Sicilia y venimos de ese mundo muy violento", comentó Piazza.
El Festival de Cannes, que concluye el domingo, se prepara para entrar en la recta final, con la proyección de sus últimos films en concurso por la Palma de Oro, entre ellos "Nebraska", de Alexander Payne, el realizador de "Entre copas".


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