El pastor Lucious Smith celebra el servicio fúnebre a Jackson, en el Staples Center de Los Angeles. Al lado, los Andrae Crouch abren con su canto la ceremonia.
Los Ángeles - El espectáculo estuvo a la altura del ídolo. Un féretro dorado bañado de rosas rojas con los restos de Michael Jackson recibió ayer los altos honores del espectáculo en el Staples Center de Los Angeles, donde su familia presenció en primera fila el homenaje a la leyenda.
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Ante un canto gospel de «Aleluya», el ataúd fue depositado a las 10.35 hora de Los Angeles, sobre la tarima del Staples Center, presenciada por cientos de millones de admiradores en el mundo a través de las cadenas de televisión y las redes sociales en internet. En las primeras filas se encontraban los padres de la estrella, Katherine y Joe, junto a los tres hijos del cantante, Prince Michael, de 12 años, Paris, de 11 (quien al término de la ceremonia conmovió a todos cuando expresó: «Papi fue el mejor padre que se puedan imaginar») y Prince Michael II, de 7.
Los hermanos de Michael, uniformados con corbatas amarillas y guantes de lentejuelas blancas y con quienes el artista integró los Jackson Five aplaudieron las palabras de Berry Gordy, fundador del sello Motown que los descubrió. Doce días después de la trágica muerte de Jackson, Estados Unidos y el mundo asistían al último adiós al torturado músico que marcó un hito en la música pop a lo largo de 40 años de carrera.
Familiares del artista realizaron un velatorio privado en el cementerio de Los Angeles Forest Lawn antes de partir en caravana fúnebre al estadio. «Michael fue un gigante y una leyenda en la industria musical. Y lo lloramos con los millones de admiradores alrededor del mundo», dijo un mensaje del líder sudafricano Nelson Mandela leído en la apertura de este homenaje, antes de conocerse otro de su amiga íntima Diana Ross y de que los basquetbolistas Kobe Bryant y Magic Johnson, así como el revendo Al Sharpton y la actriz Brooke Shields, lo recordaran emocionados.
El presidente Barack Obama también ponderó ayer el «extraordinario legado musical de la superestrella pop Michael Jackson», a quien ubicó entre los mejores artistas del mundo. «No creo que haya ninguna duda de que fue uno de los mejores artistas de nuestra generación, tal vez de cualquier generación», dijo Obama a la cadena CNN en una entrevista desde Moscú, horas antes del gigantesco funeral. «Creo que al igual que Elvis, que Sinatra, que The Beatles, Jackson se convirtió en parte esencial de nuestra cultura», dijo. «Su talento extraordinario y su música fueron acompañados de una gran dosis de tragedia y dificultad en su vida privada. No creo que podamos ignorar esto, pero es immportante para nosotros destacar lo mejor de él».
«I'll be there», tema número 1 en los años 1970, fue la primera canción que interpretó Mariah Carey. Luego Stevie Wonder le dedicó al artista su canción «Never dreamed you'd leave in summer», compuesta en 1971, y Jennifer Hudson interpretó el tema de Jackson «Will you be there». Elizabeth Taylor, amiga de antaño de Jackson, dijo que no asistiría al homenaje porque no cree «Michael quisiera que comparta mi dolor con otros millones», según expresó en un mensaje en Twitter, mientras que el productor Quincy Jones, artífice de los discos más exitosos de Jackson, «Off the Wall», «Thriller» y «Bad», tampoco asistió por un compromiso en la República Checa.
Unas 17.500 personas que ganaron una lotería para asistir a esta despedida, vieron de cerca el tributo cubierto por reporteros del mundo y que provocó el despliegue de unos 3.200 policías en el centro de Los Angeles. En el cementerio Forest Lawn donde se realizó el velatorio privado descansan muchas de las leyendas de Hollywood. Es un recinto sobrio, que sería el destino final de Jackson.
En un primer momento su familia quiso darle sepultura en su hacienda Neverland, aunque algunos medios especulan que los familiares finalmente opten por esparcir las cenizas del artista en esa finca de fantasía. El músico cuya transformación física casi monstruosa quedará grabada en su biografía, opacando sus innovaciones en los videos musicales y su récord histórico de 750 millones de discos vendidos, es sobrevivido por sus dos padres, ocho hermanos y tres hijos, cuya auténtica paternidad fue puesta en cuestión varias veces en los últimos días.
También le sobrevivirán los expedientes de sus escándalos por supuesta pedofilia, así como una eventual batalla judicial por la tutela de sus hijos mayores con su ex esposa Debbie Rowe. Tampoco quedará fuera de peleas en los tribunales el control de su herencia, que el lunes fue retirada de su madre Katherine, quien había sido designada temporalmente responsable de los bienes de su hijo más famoso, para quedar en manos de dos albaceas.
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