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Un gran campeón
Apenas se habían jugado 10 minutos y Darío Cvitanich comenzaba a armar lo que luego sería el festejo del mundo boquense. Quedaban 80 minutos más, pero se veía que iba a ser un trámite. Todo era azul y oro que se traslucieron en otros dos goles. Después, la algarabía total, la vuelta olímpica y a colgarse del travesaño para sacar la red como trofeo de un nuevo título. Mientras tanto, una multitud de hinchas se iba acercando al Obelisco, principal ícono porteño, para celebrar la conquista del 24°
Un equipo que sabe sus objetivos y también cómo conseguirlos, lo que no es poco en un fútbol mediocre, donde la mayoría de los equipos especulan con el error del rival.
Este Boca, armado a imagen y semejanza de Julio César Falcioni, se basa en su firmeza defensiva, pero cuando ataca lastima y tuvo en la primera mitad del torneo al mejor Juan Román Riquelme, a ese que maneja todos los tiempos para atacar y defender y que le pone el toque de elegancia y calidad a cada avance.
Un equipo que se armó de tal manera, que cuando le faltó su conductor natural y su goleador (Lucas Viatri se rompió los ligamentos) supo suplirlos con funcionamiento y los que entraron (Chávez, Blandi y Mouche) rindieron tanto o más que los titulares.
Boca fue campeón de principio a fin, sin bajones, ni malos partidos. Fue un equipo sólido, con un gran arquero, de esos que ganan puntos y con una defensa que se armó alrededor de la categoría de Rolando Schiavi, para el que los años en lugar de envejecerlo lo rejuvenecen. En el medio Somoza fue el «hombre malo», pero tuvo en Diego Rivero a un secretario de lujo con sacrificio y calidad y en Walter Erviti a la inteligencia para auxiliar en la marca y en la creación.
Después Riquelme y su personalidad primero y Chávez y su habilidad después y adelante la movilidad de Cvitanich, el desborde de Mouche y la potencia de Viatri primero y Blandi después. Un equipo para la historia, que ayer necesitó 10 minutos para liquidar a Banfield y que no lo dejó jugar en ningún momento.
Era casi un formalismo, porque Boca hace varias fechas que era el campeón y se sabía que ninguno de los otros 19 equipos lo podían alcanzar, ni siquiera acercarse.


