14 de enero 2014 - 00:00

Un hombre que pregona discreción pero sucumbe a los enredos de faldas

Valérie Trierweiler, engañada e internada.
Valérie Trierweiler, engañada e internada.
París - Las diferentes etapas del ascenso político de François Hollande, desde la época en que estudiaba en la Escuela Nacional de Administración (ENA) hasta la presidencia de Francia, han estado ligadas a historias de amor, pese a su decidida voluntad de separar vida privada y vida pública.

De su unión durante 25 años con su excompañera Ségolène Royal, madre de sus cuatro hijos -que le arrebató en 2007 la candidatura a la presidencia- hasta su presunta relación con la actriz Julie Gayet, en momentos en que intenta darle una nueva dinámica a su mandato, caracterizado por una impopularidad récord, su vida sentimental no dejó de enredarse con la política.

A los 59 años, Hollande aparece en la prensa, y a ojos de la opinión pública, como la antítesis del seductor. Le han puesto apodos poco halagadores que aluden a su supuesto aspecto físico blando: "Flanby" (un flan) y sin carisma, "el conquistador ñoño" y "abuelete".

Pero su "normalidad", leitmotiv de su campaña presidencial, y su deseo de discreción para tratar de evitar que su discurso público se viera afectado, no resistieron a sus encuentros con mujeres de mucho carácter.

El portavoz del Partido Socialista en la Asamblea Nacional, Thierry Mandon, hablaba ayer de "un hombre que puede enamorarse y tener problemas de pareja", añadiendo, no obstante: "Si es alguien normal, eso le puede ocurrir, y si es un presidente normal, tiene que aclarar rápidamente esta situación".

Con Ségolène Royal, a quien conoció en la ENA en 1979, formó una pareja emblemática de la vida política francesa. Juntos subieron los peldaños del poder, aun cuando ella, ministra de François Mitterrand mientras él era diputado, le robó protagonismo.

Royalle salió al paso, mostrándose más ambiciosa: lanzó su candidatura a la presidencia en 2007, obligándolo a él a apoyarla.

La separación oficial de la pareja se produjo en junio de 2007, pero según varios libros Hollande vivía ya desde 2005 con Valérie Trierweiler, periodista de "Paris Macht".

En 2010, siendo exprimer secretario del Partido Socialista, y sintiéndose opacado, rompió con su habitual discreción y confesó a la revista de farándula "Gala" que Valérie era la mujer de su vida.

El día que ganó las elecciones, el 6 de mayo de 2012, Trierweiler mandó a poner a todo volumen en el teatro donde celebraban la canción de Edith Piaf, "La vie en rose".

En las primeras horas de su mandato, el comportamiento de Valérie Trierweiler, víctima según algunos de un ataque de celos, también enredó las cosas. Los franceses aún recuerdan su célebre tuit de apoyo a un rival político de Ségolène Royal en las elecciones legislativas de 2012. La oposición se burló de este "psicodrama" en el Palacio del Elíseo.

Agencia AFP

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