4 de octubre 2011 - 00:00

Un hotel cinco estrellas desentona en Gaza

El hotel Al Mahstal, al norte de la Franja de Gaza, es uno de los más lujosos del mundo árabe. Miembros de la organización terrorista Hamás comenzaron a encontrar el gusto a ir allí a tomar café.
El hotel Al Mahstal, al norte de la Franja de Gaza, es uno de los más lujosos del mundo árabe. Miembros de la organización terrorista Hamás comenzaron a encontrar el gusto a ir allí a tomar café.
Ciudad de Gaza - En medio de la pobreza y las carencias de la Franja de Gaza han empezado a aparecer algunas señales de prosperidad, algo que les muestra a los habitantes cansados de la violencia el confort que en gran parte del resto del mundo se da por descontado.

Un elegante hotel que aspira a brindar un servicio cinco estrellas, un centro comercial que cuenta con la primera escalera mecánica de Gaza y un flamante supermercado repleto hasta el techo han abierto sus puertas hace poco en el enclave palestino.

Su aparición no significa que se estén extendiendo la riqueza y el bienestar en el pequeño territorio. Pero son indicios de una renovada voluntad por parte de extranjeros de invertir en Gaza y considerar su potencial en el futuro.

«Mis amigos me habían hablado de esto y hoy es mi primera visita. Es asombroso», dijo Alí Mohamed, un técnico telefónico de 45 años que llegó a Gaza a comprar chocolates en la tienda central de Al Andalusia, que cuenta con tres niveles. «Es como si no estuviésemos en Gaza. El bloqueo está a la vista en todas partes, pero no aquí», señaló Mohamed.

Israel ha impuesto un estricto bloqueo sobre Gaza en respuesta a los reiterados ataques con cohetes por parte de militantes islamistas en los últimos seis años. Sin embargo, algunas de las restricciones han sido flexibilizadas en los últimos 12 meses, lo que permitió que Al Andalusia cobre vida.

Un grupo de comerciantes palestinos, muchos de ellos formados en el exterior, se han asociado con inversores extranjeros para inyectar 4 millones de dólares en el emprendimiento.

Parte de la mercadería es importada de forma legítima a través de Israel. Otros productos llegan a través de túneles de contrabando que conectan Gaza con Egipto, lo que da a los compradores una inusual cantidad de posibilidades de elección bajo un mismo techo.

«Originalmente quisimos construir un verdadero centro comercial, pero empezamos con esto como prueba», dijo el gerente general, Ihab Al Esawi, quien espera recuperar la inversión inicial en tres años, en la medida en que Israel no arruine sus planes. «Hay que tener fe», dijo el hombre sonriendo.

Hasta 2.000 personas visitan el shopping por día, incluyendo a muchos niños que usan la flamante escalera mecánica sin cesar. Esta es la segunda escalera mecánica instalada en el enclave y la primera en ser utilizada en un comercio abierto al público.

«¡Esto es tan emocionante!», dijo Bilal Haboush, de 10 años, aferrándose a la baranda, con sus ojos bien abiertos de alegría, como si estuviese subido a la más moderna montaña rusa de Disney World.

Los altos precios en Al Andalusia y en el cercano Metromarket, un supermercado que no parecería fuera de lugar en un adinerado Estado del Golfo, significan que sólo la elite de Gaza puede hacer las compras allí regularmente.

La agencia de la ONU para refugiados palestinos, UNWRA, dice que aproximadamente 1,2 millón del 1,5 millón de habitantes de Gaza están inscriptos como refugiados, y el desempleo es uno de los índices más altos del mundo.

Pero todavía existen pequeños focos de riqueza, y el grupo islamista Hamás, que ejerce el poder con firmeza en Gaza, luce cada vez más interesado en ver florecer los emprendimientos locales como una forma de diversificar sus fuentes de ingresos y generar empleo.

«Hamás está pasando de ser sólo un movimiento militar y una entidad de caridad a buscar ganar dinero», dijo Omar Shaban, director del grupo Pal-Think con sede en Gaza.

«Incluso Hamás ahora comprende lo que significa tener una buena vida, que no todo se trata de la yihad y el martirio. Están empezando a ir a terrazas de hoteles con sus familias. Es algo bueno. Sienten que tienen algo que perder», añadió.

Una de las terrazas de hotel más impactantes en todo Medio Oriente abrió a comienzos de este año en el extremo norte de la Franja de Gaza, cerca de la base de entrenamiento militar de Hamás y uno de los mayores campamentos de refugiados del territorio.

Concebido originalmente como un café cuando comenzó a construirse en la década de 1990, el proyecto más adelante se transformó en un hotel con 220 camas que iba a ser operado por la cadena de lujo Movenpick.

Pero la empresa se retiró antes de que el primer huésped llegara al lugar, después de que Hamás tomara el control de Gaza en 2007 tras una breve guerra civil. Las posterior intensificación del bloqueo israelí y los reiterados choques entre ambos bandos dejaron el proyecto en suspenso.

Finalmente, este año el grupo español ArcMed acordó administrar el recientemente bautizado Al Mashtal enviando a un par de experimentados gerentes para capacitar a los 70 empleados locales.

Además, los restoranes y cafés junto a la pileta de natación tienen mucha más actividad de la minoría acaudalada.

En la piscina no está permitido bañarse, debido a las reglas locales que prohíben a hombres y mujeres nadar juntos.

Agencia Reuters

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