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Un indiscutido hacedor de éxitos
Con su hermano Hugo, en una de las visitas de ambos al programa de Mirtha Legrand en los años 90.
Esos fueron sus dos papeles como actor. Excelentes ambos. Le gustaba mostrarse dominante, seguro de sí mismo, peligroso, soberbio, conocedor y bien trajeado. Y crear personajes para la televisión y el teatro de revistas, dirigir, producir, ser el rey de Corrientes y Esmeralda.
Resistido y admirado por partes iguales, Gerardo Andrés Sofovich fue hijo mayor de un respetado periodista de espectáculos. Se inició en ese rubro junto a su hermano Hugo, y después ambos se volcaron a la televisión como libretistas. Tras foguearse en diversos programas ("Balamicina" y "Balabasadas" entre ellos) en 1967 tuvieron su primer gran éxito: "Operación Ja-já, seguido de "Polémica en el bar" en 1972, dos programas que tuvieron largas temporadas, memorables elencos y personajes imperecederos, que desde entonces volvieron una y otra vez, de diferentes maneras.
Por ejemplo, "La peluquería de don Mateo" empezó como un número dentro de "Operación Ja-já y terminó siendo un programa entero, que derivó en "El nieto de don Mateo" y otras variantes para sucesivas generaciones.
En cine, ambos hermanos iniciaron la serie de picarescas de Olmedo-Porcel con "Los caballeros de la cama redonda", 1973, seguida por "Los doctores las prefieren desnudas" y "Los vampiros los prefieren gorditos". Después Hugo quedó con la dupla y Gerardo hizo, con variados elencos, "Las muñecas que hacen ¡pum!", "La noche viene movida" y otras, hasta culminar con "Me sobra un marido", 1987, con Susana Giménez indecisa entre Juan Carlos Calabró y Rodolfo Ranni, comedia solo afectada por el abundante e innecesario uso de palabrotas.
Su obra siempre tuvo esa disyuntiva: satisfacer a la popular, o educarla. Memorables, en ese sentido, las temporadas 1978-79 de "Polémica en el bar", donde, a partir de confusiones idiomáticas por parte de Altavista, Porcel terminaba dando lecciones de idioma castellano. Más fácilmente recordable, la participación de Sofovich en el programa de preguntas y respuestas "Los ocho escalones".
Sofovich fue también conductor televisivo, desde el periodístico "Las dos campanas", 1973, hasta su propio megaéxito "La noche del domingo", 1987, que llegó a 18 temporadas rodeado de secretarias, juegos, números musicales (Las Primas, Las Rumberas, etc.), cómicos y visitas, con un formato que habría de retomar, en cierta medida, Marcelo Tinelli. Entre 1991-92 fue interventor de Canal 7, entonces ATC, de donde salió con denuncias judiciales por desfalco, que duraron años hasta que resultó definitivamente sobreseído. También durante la presidencia de Carlos Menem fue interventor del Zoológico de Buenos Aires, antes de que fuera cedido a manos privadas, y fundador del diario de poca vida "El Expreso".
Otro tipo de denuncias y rencillas vivió a lo largo de su vida privada y su extensa carrera teatral, donde llegó a director del Maipo y dejó clásicos del tipo "El champán las pone mimosas" y abundantes éxitos veraniegos en Mar del Plata y Carlos Paz, pero también una hilera de estrellas resentidas por una u otra razón. Con muchas terminó reconciliado, no así con algunos chimenteros de la televisión y la prensa gráfica.
En los últimos tiempos vinieron al fin los homenajes, como personalidad destacada de la cultura porteña, autor teatral y televisivo de nivel histórico, etc. Simultáneamente, también vinieron los males: su primera esposa Carmen Morales con Alzheimer, luego un casamiento desafortunado, y para colmo una sucesión de internaciones y operaciones por problemas cardíacos.


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