28 de agosto 2013 - 00:00

Un mea culpa sonoro en una Brasilia dolida

Brasilia - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó ayer la huida del senador boliviano Roger Pinto sin salvoconducto desde la embajada brasileña en La Paz y dijo que el Gobierno no puede colocar en riesgo la vida de una persona a la que se le concede asilo.

"No tiene ningún fundamento creer que es posible que un Gobierno, en cualquier país del mundo, acepte someter a una persona que está bajo asilo a poner en riesgo su vida", indicó Rousseff a periodistas en el Congreso nacional. "Nosotros negociamos en varios momentos el salvoconducto y no lo conseguimos. Lamento profundamente que un asilado brasileño haya sido sometido a la inseguridad a la que fue sometido. Lamento, porque un Estado democrático y civilizado lo primero que hace es proteger la vida, sin cualquier otra consideración", agregó.

Rousseff criticó así la decisión asumida por el encargado de negocios de Brasil en La Paz, Eduardo Saboia, quien asumió la responsabilidad por sacar a Pinto de la embajada sin un salvoconducto.

Aclaración

La mandataria también respondió los dichos del diplomático brasileño sobre las condiciones de asilo del senador boliviano dentro de la legación.

"Yo estuve en Doi-Codi (un centro de detención de la dictadura militar brasileña), yo supe lo que era Doi-Codi, y les aseguro que está tan distante Doi-Codi de la embajada brasileña en La Paz como está distante el cielo del infierno", afirmó.

Agencias Reuters y AFP

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