31 de enero 2012 - 00:00

Un país desquiciado y en estado de sitio

Harasta (Siria) - A menos de 15 kilómetros al noreste de la capital siria, los suburbios de Harasta, Duma y Saqba se encontraban ayer en estado de sitio, con retenes de control cada 300 metros, barricadas de bolsas de arena, tiroteos y despliegues de blindados.

«Nos disculpamos, esta ruta y todas las vías que llevan a Duma por el momento y hasta nuevo aviso están bloqueadas», afirma sin más explicaciones un efectivo del Ejército, a la entrada de la ciudad de Harasta, cerca de Duma.

El 21 de enero, tras encarnizados combates, los disidentes habían tomado brevemente el control de Duma, una ciudad de 100.000 habitantes, antes de retirarse de ella.

Desde el jueves pasado, el Ejército regular lleva a cabo una ofensiva contra Duma y las localidades vecinas, teatro de enfrentamientos con soldados desertores.

ELS

«La semana pasada me sorprendió ver un retén del Ejército Libre Sirio (ELS), que controlaba el tráfico de carreteras en la aldea de Ain Terma», cerca de Duma, afirmó Rami, un arquitecto de Damasco, según el cual «esta región escapa parcialmente a la autoridad del Gobierno».

El ELS es una fuerza de oposición armada fundada por un coronel desertor refugiado en Turquía, que reivindica 40.000 miembros.

La Liga Siria de los Derechos Humanos (LSDH) informó ayer que el fundador de la primera unidad de militares disidentes del Ejército, el coronel Husein Harmush, fue ejecutado la semana pasada por las fuerzas de seguridad.

En todas partes, los soldados reforzaban sus posiciones y se atrincheraban detrás de muros de bolsas de arena en tanto otros, desplegados a la entrada de las localidades vecinas, controlaban los vehículos y verificaban la identidad de los pasajeros en busca de armas o de personas requeridas por las autoridades.

Daños

Un poco más lejos, los impactos de disparos de ametralladoras o los agujeros dejados por los obuses en la fachada de un edificio que domina la autopista que bordea las localidades sitiadas ponen de manifiesto la intensidad de los combates entre los desertores y el Ejército.

Sobre un panel publicitario puede leerse: «Estoy en favor de la ley». Otro afirma: «El pueblo sirio es un pueblo unido. Que Dios lo proteja».

A cada lado de la autopista, el paisaje urbano deja paso con frecuencia a terrenos agrícolas y vergeles abiertos que facilitan la infiltración y la evasión de los desertores. «Se esconden de día y atacan de noche», afirmó un habitante de Harasta.

Pero ahora hay cientos de soldados armados que han tomado posición para enfrentarse a toda ofensiva del ELS. Por el norte, el este o el sur, la zona está cercada y el dispositivo limita bastante los desplazamientos.

Agencia AFP

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