30 de marzo 2016 - 00:00

Un partido que suele gobernar (pero nunca es votado para eso)

Brasilia - El PMDB, la formación centrista que decidió abandonar a su suerte a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, es el mayor partido de Brasil, aliado de todos los gobiernos, pero su implantación es sobre todo regional.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) podría alcanzar por tercera vez la presidencia de la República, si su jefe, el vicepresidente Michel Temer, sucede a Rousseff, amenazada por un "impeachment" en el Congreso.

Los dos pemedebistas que hasta ahora llegaron a la máxima magistratura del país lo hicieron de modo accidental.

El primero fue José Sarney (1985-1989), quien juró el cargo tras la muerte del jefe de Estado electo Tancredo Neves un día antes de tomar posesión como primer presidente postdictadura (1964-1985).

El segundo fue Itamar Franco (1992-94), que volvió a afiliarse al PMDB (su partido de origen) unos días antes del "impeachment" contra Fernando Collor. Desde 1994, el PMDB no presenta candidatos a las elecciones presidenciales.

Sin embargo, fue un aliado indispensable tanto de las gestiones del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y de las de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Rousseff.

El PMDB es el heredero directo del MDB, creado en 1966 como oposición tolerada al régimen militar, y dio cobijo a industriales desarrollistas, a la clase obrera urbana y a militantes izquierdistas después de la derrota de la lucha armada a mediados de la década de los 70. Cambió de nombre en 1979.

Sus huestes empezaron a dispersarse tras el retorno de la democracia. El PMDB conservó poder sobre todo en regiones poco desarrolladas, bajo el mando de caudillos.

Hoy cuenta con siete gobernadores y es la principal bancada en la Cámara de Diputados (con 69 escaños sobre un total de 513) y en el Senado (18 escaños sobre 81).

El vicepresidente Temer, un abogado constitucionalista de 75 años que hasta ahora tuvo escasa proyección nacional, multiplicó últimamente los contactos políticos y empresariales para preparar un eventual Gobierno de cuño liberal. Un programa que según Folha de Sao Paulo "explica por qué alcanzaría a lo sumo un 2% de los votos si las elecciones presidenciales (previstas para 2018) se hiciesen actualmente, como lo revela la última encuesta Datafolha".

Agencias AFP y DPA

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