Miami - No sólo los cubano-estadounidenses y los exiliados cubanos del sur de Florida aguardan con expectativa los cambios en la política hacia Cuba que anunciará Donald Trump en Miami: muchas empresas, y no sólo pequeñas, tienen los dedos cruzados.
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Una nueva "glaciación" en las relaciones bilaterales afectaría negativamente a las cuentas de los cruceros, las aerolíneas, las cadenas de hoteles, grupos tecnológicos, plataformas de la llamada "economía colaborativa" y pequeñas empresas de todo tipo que se han beneficiado del deshielo iniciado a fines de 2014. Por no hablar de los trabajadores de esas empresas en Cuba o de los cuentapropistas cubanos a los que les llegan clientes en los barcos o los aviones que ingresan a la isla desde EE.UU.
A diferencia de los partidarios de la "mano dura" con Cuba y los defensores de la apertura, que han reafirmado estos días sus posiciones políticas, en el lado económico se siente un significativo y cauto silencio, salvo algunas pocas excepciones.
La plataforma Airbnb, que conecta a propietarios de viviendas con personas que buscan alojamientos turísticos y que ha hecho ganar a sus usuarios cubanos unos 40 millones de dólares desde abril de 2015, no tiene reparos en expresar sus inquietudes. "Hemos hablado con demócratas y republicanos (del Congreso) y esperamos que cualquier cambio apoye la diplomacia persona a persona y a los ciudadanos cubanos y sus familias que se han empoderado con la oportunidad de ganar dinero y compartir su espacio, su cultura y su comunidad con viajeros de todo el mundo", afirmó Nick Papas, un portavoz de Airbnb, por escrito.
De acuerdo con el Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba, las compañías de cruceros Norwegian, Carnival y Royal Caribbean ingresarán más de 422 millones de dólares entre 2017 y 2019 con sus viajes a la isla.
Entre las muchas versiones sobre los anuncios que Trump hará en Miami está el de prohibir los negocios de empresas estadounidenses con empresas de propiedad de o controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba o los cuerpos de seguridad. Si se confirmara, Starwood Hotels and Resorts Worldwide, una filial del grupo Marriott International, estaría en problemas, ya que desde 2016 tiene un acuerdo para administrar hoteles con la cubana Gaviota, que está controlada por las Fuerzas Armadas.
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