9 de abril 2013 - 00:00

Un premio se acuerda de artistas en el extranjero

El crítico, curador e historiador del arte mexicano Cuauhtémoc Medina fue el encargado de cambiar el rumbo del criticado Premio Petrobras, ahora dirigido a los artistas argentinos que residen en el exterior.
El crítico, curador e historiador del arte mexicano Cuauhtémoc Medina fue el encargado de cambiar el rumbo del criticado Premio Petrobras, ahora dirigido a los artistas argentinos que residen en el exterior.
La nueva edición de la Feria arteBA se inaugura el 24 de mayo y propicia cambiar el rumbo del Premio Petrobrás, distinción que no logra conformar a los entendidos. El nuevo guión está a cargo del crítico, curador e historiador del arte mexicano Cuauhtémoc Medina. Brillante analista de la escena internacional, Medina trabajó seis años en la creación de la colección de arte latinoamericano de la Tate Modern y ocupó puestos estratégicos en diversas bienales del mundo. En Buenos Aires dictó seminarios y conferencias y seleccionó junto a Roberto Amigo y Jorge Macchi los artistas argentinos que integrarán el Premio: Aili Chen (1971, nació en Taiwan y reside en Buenos Aires), Sebastían Diaz Morales (1975, Comodoro Rivadavia, vive en Ámsterdam), Antonio Gagliano (1982,Córdoba, vive en Barcelona), Enrique Ježik (1961, Córdoba, reside en D.F. México) y Gustavo Romano (1958, Buenos Aires, vive en Madrid). Este llamado a los artistas que se han ido, en un país que como decía Martínez Estrada tiende a arrancar lo propio para plantar lo ajeno, no sólo sorprende sino que además deja al descubierto una herida abierta.

Medina conversó con este diario sobre su intención de suscitar reflexiones. Y así lo explica: "Estas tensiones de adentro y afuera requieren un examen y revisión. Es necesario el señalamiento de cuál es la posibilidad de que este evento pueda ser absorbido, pase por un momento de reflexión para generar una acción".

Lo cierto es que la convocatoria de Medina al artista que "sabe que existe otro modo de vida, o existió, o podría existir", trasciende el resultado del Premio y el espacio conceptual del Petrobrás.

Periodista: Luego de su charla sobre coleccionismo, circulan sus anécdotas. Causó mucha gracia su definición de "la milagrosa reproducción de los originales", esa manera elegante y burlona de decir que todas las colecciones acaban por ser idénticas.

Cuauhtémoc Medina:
El escritor y humorista Jorge Ibargüengoitia decía "no entiendo por qué se ríen si yo estoy describiendo las cosas de modo fidedigno. No soy yo el que es ridículo, es la realidad la que tiende a ser ridícula". La situación deriva de la equivocada necesidad de cargar sobre la cultura contemporánea el sentido de respeto y devoción de la alta cultura. Ese mantener los guantes puestos significa la poca familiaridad con la cultura.

P: Claro, es una forma muy distanciada de relacionarse.

C.M.:
Sí. Es una forma inconsciente de confesar que uno no está realmente ahí. El refinamiento de la cultura contemporánea involucra entender su carácter fallido y crítico ya que lo que está haciendo es modificar las funciones de circulación de argumentos, imágenes, etcétera. Mostrar la jerarquía endeble de algo que nos parezca culturalmente relevante y confesar en medio que no es algo superior, es uno de los elementos de significación cultural que yo más valoro.

P.: La francesa Catherine David decía que el arte contemporáneo argentino estuvo ausente del mapa y que ingresó a partir de la crisis de 2001. ¿Cuál es su visión?

C.M.:
Yo tengo memoria de un momento bastante desafortunado en que leí una crueldad muy importante de Pierre Restany.

P.: Cuando habló despectivamente del arte argentino "guarango" en la década del 90.

C.M.:
En la escena que yo conocía, la mitad estaba en torno a comentar, aceptar o rechazar la posición de Restany. Me parecía incomprensible. Uno de los motivos para la realización de este tipo de proyectos es cancelar esta posición.

P.: ¿En qué consiste el proyecto?

C. M.:
El premio convocó a artistas argentinos que trabajan en la diáspora, a artistas nacidos en otros lugares del mundo que trabajan en la Argentina, a aquellos que han vivido la experiencia del exilio. La cantidad de solicitudes, casi 400, y el peso mayoritario, abrumador, de solicitudes de artistas argentinos trabajando en el extranjero, me sugiere que el país no atiende esta relación. Una vez que los pierde los perdió

P.: Es triste pero es así.

C.M.:
Tengo la ilusión de que esta pequeña convocatoria produjo cierta ambición en estas comunidades de artistas en la diáspora, creo que la vieron como una oportunidad para establecer un lazo con una audiencia y un circuito que les importa. No sucede lo mismo con otros países, de hecho sucede lo contrario. Con respecto a la perspectiva de David, me parece que un efecto importante del arte argentino de los 2000 fue su efecto historiográfico. Uno de los movimientos importantes en la última década en el arte global y en el arte latinoamericano fue la puesta en relevancia del proceso del Di Tella, de los años 70, Tucumán Arde y un artista como Ferrari. El hecho de que esto coincidiera con el tipo de movilización pacífica del principio de los 2000 se sumó. Todo país que se incorpora en el circuito global, toda región o ciudad, lo hace mediante un estereotipo, habitando una representación, en el metarrelato del arte occidental

P.: ¿Cuál fue la representación argentina?

C.M.:
Su incorporación, que luego artistas, museos o voces, utilizarán para atraer éste y otros argumentos, fue la posvanguardia de los años 90 en el campo político. Catherine conoce la narrativa del arte mundial cuando, aquí, la pregunta que yo me haría desde la posición de ser otro latinoamericano, tiene que ver con cuáles son las circunstancias de nuestro arribo, y creo que han sido historiográficas. Tiene que ver con el arribo del Sur, del efecto de super nova. Hablo del arribo de Ferrari como un clásico.

P.: ¿Por la visibilidad que de pronto tuvo?

C.M.:
Un reordenamiento de las narrativas que hace que de pronto la narrativa local tenga que revisarse dramáticamente.

P.: El soporte teórico tiene una importancia crucial. ¿Qué receptividad encuentra al cambio de perspectiva del Premio para atraer a los artistas que están afuera?

C.M.:
Sería deseable que se hiciera posible la presencia en la distancia, detectar la importancia que tiene para los argentinos que están fuera del país establecer una conexión. Me da la sensación de que hay una serie de factores y cierta debilidad en la estructura institucional curatorial. Hay una gran cantidad de casos donde para hacer una exposición individual en la Argentina el artista debe estar tiempo completo durante meses o años. Institucionalmente no hay soporte, ni económico ni profesional para que esta relación ocurra al revés, por demanda. P.: ¿Su planteo sobre la importancia de que el país convoque a nuestros artistas en el exilio está escrito y fundamentado?

C.M.:
La convocatoria no se hacía cargo de que éste era un campo tan desatendido. Al mismo tiempo, al elaborar la propuesta encontré dos precedentes locales, en la revista "Ramona" de 1997 sobre qué significaba esa "Internacional argentina", y la exposición de Andrea Giunta y Néstor García Canclini, que ambos levantaron y que luego estuvo en México, donde se llamó "Extranjería".

P.: La diáspora argentina es histórica. Borges decía que somos extranjeros en el exilio y obras "Sin pan y sin trabajo" de De la Cárcova o "La sopa de los pobres", fueron pintadas en el extranjero. Nuestra tradición es europea.

C.M.:
Claro y hay colecciones europeas de una importancia incomparable.

P.: Gran parte de las colecciones también se fueron. La propuesta del Petrobrás de atar los vínculos filiales con los argentinos que están afuera es una novedad, es la primera.

C.M.:
No era consciente de eso. Pero mis razones están más en el rango de pensar. Me importa el no caer en la posición complicada de instituirme como alguien que va a poder decir qué, de la producción tan extraordinaria de la Argentina debe estar representada en este concurso.

P.: La Cancillería Argentina tiene como norma no convocar para los envíos a la Bienal de Venecia a artistas que vivan en el exterior.

C.M.
: Es un dato importante. Sé que hay una peculiaridad de la nacionalidad argentina y es que no se puede renunciar a ella.

P.: Una peculiaridad que limita y la otra, elimina. Liliana Porter podría ser una excelente representante en Venecia, y nunca figuró, porque vive afuera.

C.M.:
Esa posición no del todo razonable, sugiere que no hay una noción de libertad cabalmente calibrada y yo he tratado de sugerirlo. Es decisivo que los participantes de la escena cultural asuman que lo que tienen enfrente es un sistema cuya variedad, complejidad y diversidad necesita alimentarse. Tenemos que sentir cierto placer en el desarrollo de una complejidad cultural.

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