25 de abril 2016 - 00:00

Un techo que resiste en Wall St.

Janet Yellen
Janet Yellen
 ¿El cielo es el límite? Más bien, el cielorraso. Wall Street continúa con su saga a contramano -el rally lleva ya diez semanas en cartel- y no ceja en la brega. La Bolsa se abrió paso contra todos los pronósticos, montaraz, cortando un muro espeso de pesimismo cerril, pero ahora choca contra un obstáculo mayor: el "techo" del mercado bull. Instalado allí desde hace un año -2135 puntos- esa losa firme soportó las embestidas del S&P 500 de junio y julio y, tras una breve corrección, las de noviembre y diciembre. ¿La tercera será la vencida? Probablemente. Pero no impera la urgencia, sería razonable encarar la empresa mejor pertrechado, so pena de sufrir otro percance memorable. Que las acciones hayan repuntado el 15% desde los pisos del 11 de febrero -el Dimon rally- en un trimestre en el que la economía se arrastra (+0,3% según el pronóstico Nowcast de la Fed de Atlanta), la producción industrial se zambulló (y no levantará cabeza pronto, según el informe PMI) y las ganancias se redujeron más del 9% (según los balances en boga) es hazaña notable. Pretender arrasar con los récords en una ofensiva relámpago de una sola pieza -contando con tan pocas luces propias- luce imposible. Está bien, no lo es. Haría falta provocar un cortocircuito ajeno -un chisporroteo alcista que obligue a cubrir las posiciones cortas ante el temor de chamuscarse más- y volver a empujar en el momento justo. Lo que no se ve es la bujía libre de empastes -un sólido argumento positivo- y lo que comienza a aflorar, se nota, es la fatiga después de semejante tranco cuesta arriba. Sin anábolicos extra -pensar que martes y miércoles se reúne la Fed- es dable pensar en una tregua (para que el guerrero tome descanso) antes que en una ruptura con estrépito.

En una nota reportaje de la revista Time, Janet Yellen es presentada como "un médico de cabecera que ha prestado juramento de, antes que nada, no hacer daño". Lejos, muy lejos, del estereotipo de un científico de las finanzas guiado únicamente por los números fríos y los resultados extraídos de los modelos de computadora. "Operamos en un contexto de altísima incertidumbre", dice Yellen citando el menú variado de peligros (incluyendo China y el futuro de la integración europea). Si Wall Street juguetea en las alturas es a sabiendas de la extrema prudencia que promete Yellen. ¿Cómo se traducirá la referida cautela en la reunión del Comité de Mercado Abierto? Chances atribuidas a una posible suba de tasas de interés: cero. O, si se prefieren los números fríos, el 2,3% según los precios de los contratos futuros. Nadie se sorprenderá si hay quien aboga por ajustar las tasas ya -Esther L. George, de la Fed de Kansas City, levantó la mano en marzo- pero Yellen dejó en claro que la política monetaria pasó a un modo de contención de daños aunque todavía recite la necesidad de normalizar las tasas de interés. Lo que iban a ser cuatro retoques en 2016 hoy se visualiza como un único aumento que puede tocar en junio (sólo si nadie se espanta) y, dada la campaña electoral, es más probable que se postergue hasta diciembre como para no perturbar tampoco a los políticos.

No hay que pelear con la Fed. La tendencia es tu amiga. La Bolsa anticipa. Tres verdades de puño que Wall Street respetará, sobre todo porque resultan hoy muy favorables. Importa menos si son o no verdad. Después de todo, ¿qué diablos anticipaba la Bolsa en febrero cuando se desesperaba al borde del abismo?

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