21 de mayo 2014 - 00:00

Un think tank pide retoques post 2015

"Tenemos que redactar el segundo tomo". El término pertenece a Jorge Taiana, excanciller de los dos Kirchner y especie de maestro de ceremonias de la cumbre de pensadores K que el fin se semana se convocó en Río Negro para discutir el después del kirchnerismo con un Kirchner al frente.

Redactar el tomo II significa pensar y armar la segunda parte del proyecto K, quizá la sintonía fina que prometió -y no ejecutó- Cristina de Kirchner en su segundo mandato. El puñado de "pensadores" que se juntaron bajó en la Asamblea Popular del Pensamiento Emancipatorio.

Del pelotón de invitados, al final, faltaron Aldo Ferrer y Horacio González, ambos por cuestiones de salud, pero asistieron Arnaldo Bocco (exdirector del Banco Central), Eduardo Sigal (exsubsecretario de integración del Mercosur de la Cancillería Argentina), José María Rinaldi y Abraham Gak (Plan Fénix), el exdirigente de la Federación Agraria Pedro Peretti, Carlos Raimundi, Martín Gill, Graciana Peñafort, Marcelo Koenig y el ceteísta Pedro Wasiejko, además de Carlos Heller, el politólogo Carlos Vilas, el ex INTI Enrique Martínez, Luis Ilarregui, Daniel Filmus y los evitistas Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro, entre otros.

Luego de la escala en Córdoba se programa una para antes del Mundial en Mar del Plata, donde se explorará una agenda cargada con planteos de retoques y demandas. "Se lograron avances centrales, pero falta pensar hacia dónde vamos y cómo vamos hacia ahí, sintetizó uno de los armadores.

"Queremos llegar a esas elecciones no sólo con un candidato, sino con un debate entre nosotros y con el conjunto de la sociedad respecto de cómo se sigue", dijo Taiana, al cierre del encuentro, sobre la intención de la convocatoria.

La cuestión no es menor. Varios de los presentes no tienen, todavía, posición tomada sobre el pelotón de ofertas K para suceder a Cristina de Kirchner en 2015 y plantean -quizá con cierta postura silvestre- que la prioridad no es la figura, sino "el proyecto".

Hubo, a lo largo de los paneles y las dos jornadas, varios aspectos en debate y propuestas. Se planteó la necesidad de crear como Brasil un Ministerio de la Economía Social, se perfilaron aspectos de una reforma tributaria -más vinculada a la cuestión del individuo que al sector empresarial-, se reclamó la necesidad de un debate sobre la "renta minera" y, en la misma línea, sobre la falta de reformar, para hacerla menos laxa, la ley sobre la inversión extranjera.

Hubo otros asuntos como la cuestión regional y la integración continental. En momentos en que el Mercosur parece paralizado y la Unasur es la sombra de lo que fue, hubo coincidencias generales sobre lo imprescindible de volver a darle impulso a la integración con los demás países de la región. "No hay desarrollo sin integración", fue la síntesis de esa postura.

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