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Un triunfo propio, con escasa colecta a nacionalizar
•En el plano nacional, el triunfo oficialista fue una pequeña bocanada de aire fresco para el kirchnerismo, que necesitaba reubicarse en un sendero positivo tras los fuertes traspiés en las PASO de Santa Fe y Mendoza, y el segundo puesto en las elecciones generales de Neuquén. Junio será un mes frenético para el kirchnerismo en el que se cruzarán dardos envenados no sólo por el cierre de listas, sino también por los tickets casi comprados hacia destinos negativos en los comicios generales de los primeros dos distritos.
De los presidenciables del Frente para la Victoria (FpV), Daniel Scioli -gobernador bonaerense- y Florencio Randazzo -ministro del Interior y de Transporte-, el primero sacó más provecho del resultado. "Acá, Daniel está mano a mano en intención de voto con (el candidato del PRO, Mauricio) Macri. Randazzo, con suerte, llega al diez por ciento", reconocieron a Ámbito Nacional desde el oficialismo salteño.
Además, frente a un Randazzo que mixtura en cada discurso eleogios a la gestión de Cristina de Kirchner con fuertes críticas hacia su contrincante como plato principal, Scioli entendió que, al menos en Salta, los comicios se llevaron al plano local al máximo posible. Por ejemplo, en la capital no se vieron afiches de los postulantes oficialistas acompañados de la imagen de la Presidente.
Por otra parte, el gobernador re-reelecto no sólo sabe, como buen peronista, que a la hora de apoyar a uno de los presidenciables deberá hacerlo por el que más mida, sino también que una decisión de Cristina de Kirchner o de La Cámpora a favor de Randazzo no lo hará cambiar de opinión. Si bien el Gobierno nacional y Urtubey mantienen buena relación, tuvieron sus desencuentros. Entre las últimas anécdotas aparece la negación del mandatario local, durante un mes y medio, de atender las insistentes llamadas del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quien quería sellar el acuerdo para mantener las tarifas eléctricas. Eso se dio una vez que Nación depositó a Salta la última cuota que debía de lo pactado para 2014.
En tanto, Macri sufrió menos la exposición este fin de semana ya que su delfín importante era el exprecandidato a intendente capitalino Guillermo Durand Cornejo, quien perdió en las PASO en la interna contra el de Romero, Gustavo Sáenz, a su vez alfil del presidenciable del Frente Renovador, Sergio Massa.
La victoria de Sáenz ayer frente al oficialista Javier David resultó un premio consuelo para el de Tigre, que pese a la derrota de Romero y su baja en las encuestas de cara a las PASO de agosto próximo, puede disfrutar del triunfo capitalino.
•En el plano partidario, Urtubey exigió "institucionalizar el PJ" para evitar que el partido no dependa más de las características personales de un presidente nacional, sino que sea un "partido serio" (ver aparte).
•Por último, en el plano provincial, el gobernador deberá continuar con una gestión atravesada por la pobreza que aún se mantiene en niveles altos en la provincia, sumada a la presión fiscal que pone en jaque a las economías regionales, y el destino que tome la sumatoria o no de la cantidad de empleados públicos frente a los privados.
El desafío de Urtubey es darle un fuerte impulso a la infraestructura. Para ello, consiguió que la Legislatura avale la posibilidad de endeudarse por más de 600 millones de pesos.
Los permisos obligatorios para las provincias que estaría por activar el Ministerio de Economía, Axel Kicillof, para tomar deuda en moneda nacional o extranjera, tienen sus límites: el gobernador pidió hace pocos días el aval para los 600 millones, pero sólo le concedieron un tercio de ese monto.
No obstante, desde Salta confían en continuar en la buena conexión que lograron con Kicillof en los últimos dos meses. Es que el ministro de Economía recién conoció a Urtubey 15 días antes de las PASO del 12 de abril último. Ahora, cada dos semanas habla con la Provincia para ver cómo van las cosas.


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